viernes, junio 04, 2010

FELIZ COMO UNA LOMBRIZ


Hay un dicho muy cierto que dice que la vida es 10% como se presenta y 90 % como se toma, es decir que tu actitud juega un papel protagónico en el éxito o fracaso de tu destino. Es lo mismo decir que el presente que estás viviendo es fruto de las decisiones que tomaste ayer y el futuro está basado en las resoluciones de hoy.

Yo quiero motivarte en esta mañana a tener la audacia de celebrar la vida, de conquistar la felicidad y hacerla parte fundamental de tu RUTINA DIARIA....... ¿Escuchaste bien?, dije hacerla parte fundamental de tu RUTINA DIARIA, no esperar un evento sino rastrearla, cual detective en las responsabilidades cotidianas, como ir a la oficina cada mañana, lavar los platos, pagar las cuentas e ir al supermercado.

La felicidad no es un estado de ánimo, es una decisión, una vez entiendas esto vas a dejar de responsabilizar a los demás de tu pronóstico emocional. Tú no puedes cambiar la manera en que los demás reaccionan, pero ¿te digo un secreto?.......Tu sí puedes tomar responsabilidad sobre la manera en que tú y solo tú reaccionas.
¡Que maravilla!

No es que vamos a andar todo el día con cara de “Guasón”, pero podemos asumir nuestros compromisos habituales con la confianza de que al final todo obrará a nuestro favor si asumimos la actitud correcta.

Deléitate en el Señor y El concederá las peticiones de tu corazón. Dios trabaja en equipo con el ser humano. Nosotros hacemos nuestra parte, siendo agradecidos, tratando a los demás con respeto y misericordia, buscándole el lado positivo a las cosas, dando lo mejor de nosotros mismos en cada circunstancia y Dios se encargará del resto.

Creo que esta alternativa es mucho más gratificante que pasarnos la existencia en una quejabanza, haciéndonos y haciéndoles la vida a los demás un yogurt. Trata de usar ese 90% adecuadamente.

El simple hecho de haber tenido fuerzas para levantarte de la cama en este día es razón suficiente para estar agradecida.

La felicidad no es un estado anímico, es una decisión, es el producto de haber conquistado aquello que trató de arruinar nuestro día.

¡Levanta tu tacita de café y brinda conmigo! ¡Por la vida!

1 comentario:

Juan Pablo Jimenez dijo...

Vaya Sandy, esta reflexion parece como si el Señor te la inspiro a ti para que me la dijeras a mi jeje, por el momento en el que estoy pasando. Que Dios te bendiga siempre.