viernes, febrero 14, 2020

ROTA Y HERMOSA



Si pretendiéramos menos y abrazáramos más nuestra imperfección, fuéramos conscientes de la lluvia de gracia que Jesús nos ofrece cada día.



Todos estamos rotos…

Todos tenemos capítulos en nuestra historia que preferimos leer en voz baja.

Heridas que han tardado más de lo esperado en cicatrizar.

Sueños guardados en un cajón que nunca se hicieron realidad.

Luchas internas que preferimos cargar en silencio por lo complicado de tratar de explicarlo con palabras.

Temores, fracasos, donde en un mundo de Instagram y Facebook, nuestra percepción equivocada de la vida de los demás, podría hacernos sentir que todos están en su mejor memento, menos nosotras.

Hemos hecho del perfeccionismo un estándar, aunque internamente nos consumimos en nuestra incapacidad de lograr sus absurdas exigencias. A veces, nos sentimos estancadas, otras veces, incapaces, incomprendidas o simplemente solas.

Pero, justo en medio de nuestro caos interno—de nuestras emociones abolladas, de nuestra lucha mental— siempre contamos con la elección de saltar a los brazos de Jesús, aunque nuestros sentimientos nos quieran perpetuar en su miseria.

La fidelidad de Dios está por encima nuestro estado de ánimo. Su palabra destruye argumentos que contradicen su verdad, y la verdad es que Él nos ama y puede hacer muchísimo más de lo que podamos imaginar o pedir.


Si se lo permitimos, Jesús puede transformar las piezas rotas de nuestra historia en una fuente inagotable de gracia y propósito.



Amiga, cuando desnudamos nuestras heridas, cuando le ofrendamos nuestro dolor, somos embestidas con el tsunami de su misericordia y favor.

En sus manos tus heridas son sagradas. Él no avergüenza. Al contrario, te recuerda que su gracia es todo lo que necesitas, que su poder se hace fuerte en tu vulnerabilidad.

Usa tu mente para meditar en la profundidad de su amor por ti y en la veracidad de sus promesas.

Usa tus labios para hablar en la misma frecuencia de su aprobación y su gracia.

Usa tu fe para caminar en la dirección de la opinión que Él tiene de ti.

Puede que todas estemos abolladas, pero también es cierto que Dios se especializa en usar vasijas rotas como trofeo de su gracia.

Te invito a descansar tu mente y corazón en las palabras del Salmo 34:5

 “Los que buscan su ayuda estarán radiantes de alegría; ninguna sombra de vergüenza les oscurecerá el rostro”. – Salmo 34:5 (NTV)

Amor y Gracia,

Sandy



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