viernes, diciembre 11, 2020

PERFECTAMENTE IMPERFECTA

 


Si pretendiéramos menos y abrazáramos más la belleza en nuestra imperfección, fuéramos conscientes de la lluvia de gracia que Jesús nos ofrece cada día.

 


 

Todas estamos rotas…

Todas tenemos capítulos en nuestra historia que preferimos leer en voz baja.

Heridas que han tardado más de lo esperado en cicatrizar.

Sueños guardados en un cajón que nunca se hicieron realidad.

Luchas internas que preferimos cargar en silencio por lo complicado de tratar de explicarlo con palabras.

Temores, inseguridades, donde en un mundo de Instagram y fotos retocadas construimos la percepción equivocada de que todos los demás están en su mejor momento, aun en medio de la pandemia, menos nosotras.

Hemos hecho del perfeccionismo un estándar, mientras internamente nos consumimos en nuestra incapacidad de lograr sus absurdas exigencias.

Pero justo en medio del caos que se cuela en nuestro interior —nos sentimos estancadas, incapaces, incomprendidas o simplemente solas— siempre contamos con la elección de saltar a los brazos de Jesús, aunque nuestros sentimientos nos quieran perpetuar a su miseria.


Deja que la gracia de Dios espante tus miedos.

 

Sí, podemos correr a los brazos de Jesús en nuestro momento más bajo. Ahí siempre encontramos el consuelo y la aprobación que tanto anhelamos y necesitamos.

Si se lo permitimos, Jesús puede transformar las piezas rotas de nuestra historia en una fuente inagotable de gracia y propósito.

Amiga, cuando desnudamos nuestras heridas, cuando le ofrendamos nuestro dolor, somos embestidas con un tsunami de misericordia y favor.

En sus manos tus heridas son sagradas. Él no avergüenza. Al contrario, te recuerda que su gracia es todo lo que necesitas, que su poder se hace fuerte en tu vulnerabilidad.

Usa tu mente para meditar en la profundidad de su amor por ti y en la veracidad de sus promesas.

Usa tus labios para hablar en la misma frecuencia de su aprobación y su gracia.

Usa tu fe para caminar en la dirección de la opinión que él tiene de ti.

Puede que todas estemos abolladas, pero también es cierto que Dios se especializa en usar vasijas rotas como trofeo de su gracia.

Te invito a descansar tu mente y corazón en las palabras del Salmo 34:5

 “Los que buscan su ayuda estarán radiantes de alegría; ninguna sombra de vergüenza les oscurecerá el rostro”. – Salmo 34:5 (NTV)

Amor y Gracia,

Sandy


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