viernes, abril 05, 2024

EL LADO AMABLE DE LOS DÍAS NUBLADOS

 

     

  ¡Qué linda la mujer que ha aprendido a verse en constante evolución, y no como punto final!

 

Muchas lágrimas derramadas, oraciones aparentemente no contestadas, perdida en mis razonamientos, ahogada en mis dilemas.

Aquí, en este oscuro pantano, me enseñaste a desvestir mi historia sin temor a ser juzgada, a ver mis lugares rotos a través de tus ojos de amor y compasíon.

Tu gracia bordó una frisa calientita de nuevos comienzos. Me escuchas, me entiendes, me acurrucas en tu regazo.

Aquí, en este incómodo lugar, aprendí que la sabiduría florece en aquellos que se atreven a ver las angustias propias de la vida como valiosas oportunidades de transformación.

Fácil decirlo, más no vivirlo, sin embargo, en la calidez de tu abrazo siento paz. Sé que todo estará bien, que lo mejor se revela en cada pisada de fe, así sean pasitos temblorosos.

Como Flor de Loto, florezco justo donde he sido plantada.

Abrazo mi vulnerabilidad.

Siento mis emociones a todo color, sin juzgarme.

Ajusto mis velas, te entrego el timón y me permito descansar.

Segura de que tu fidelidad, como siempre, me llevará a puerto seguro.

Así de relevante  es el amor de Dios en nuestros desiertos.

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Amor y gracia,

Sandy





viernes, marzo 29, 2024

EL ARTE DE RECIBIR CON GRATITUD


Le hace bien al alma recibir la completa aprobación de Dios sin culpa ni verguenza— con la ingenuidad de una niña, segura en el amor incondicional de su padre.

 

Para mi amiga en su frustrante lucha por merecer el amor de Dios.


Querida amiga,

Dios te ama, Dios te aprueba, Dios te sonríe. Nunca dudes de ello.

Te invito a pintar en el lienzo de tu imaginación la siguiente escena: Jesús sale a tu encuentro con una sonrisa luna nueva; la dulzura y el amor que irradia su mirada aligera tu corazón, refresca tu alma. Un coro de agradables emociones danzan en tu interior; el tiempo parece detenerse, la calma te abraza.

Jesús extiende sus brazos con un hermoso regalo, te dice con ternura: “Mira lo que tengo para ti, mi gracia, mi favor inmerecido. No hay nada que puedas hacer en tus propias fuerzas para ganarla o merecerla, es un regalo. Lo único que tienes que hacer es recibirla con gratitud. Tómala, es tuya.”.

¿Qué haces? ¿La aceptas con la sencillez del corazón de una niña agradecida

o la invalidas recordándole tus faltas y desaciertos?

¿Por qué nos cuesta tanto ser receptivas al regalo de Dios? Yo creo que mucho tiene que ver con la imagen que nos han presentado de él. Muchas personas crecen con la idea de un Dios malhumorado que lo único que busca es perfección de nuestra parte. Si ese es tu caso,  respira, nada puede estar más lejos de la verdad. Solo observa la coreografia de la naturaleza y descubrirás el reflejo de un Dios amoroso, creativo y cercano.

La gracia de Dios no se cuestiona. La gracia de Dios se recibe.

El mismo Jesús que dibujó la integridad de su amor a través de la historia de Las Cien Ovejas, hoy sale a tu encuentro para llevarte segura en sus brazos y recordarte que, no importa que tan alejada te sientas de él, su gracia siempre será suficiente.

La gracia de Dios, su favor inmerecido, se recibe a través de la fe, una decisión intencional que debemos tomar diariamente —abrazarla, saborearla, crecer en ella—.

 Existe un cansancio en nuestro interior que solo se desvanece aceptando y descansando en su gracia.  Mientras la perfección hace alarde de sus logros y autosuficiencia, la gracia florece a través de la experiencia del fracaso, de nuestra imposibilidad de ayudarnos a nosotras mismas, de nuestra total dependencia en Dios.

Tranquila, él no te va a tratar como otros lo han hecho. Jesús trata nuestras heridas con respeto y dignidad. ¡Déjate querer! Su gracia es suficiente.

Amor y gracia,

Sandy



viernes, marzo 22, 2024

CAFÉ, FLORES Y UNA ORACIÓN


 

No son las palabras perfectas, sino la sencillez de un corazón honesto lo que transforma mis palabras en oración.

 

Oración de un corazón honesto, reposado en el amor de Dios:


Jesús, gracias por el regalo de tu compañía, por escuchar con compasión mis silencios, por bordar mis heridas con hilo de gracia.

Eres paciente conmigo. Tu dulce mirada desarma mis argumentos, aligera mi carga interna, me viste de paz. Este dulce momento es bálsamo a mi mente, quietud a mis emociones. La armonía de tu amor sopla sanidad, calma y confianza.

Conoces todo sobre mí, sin embargo, no me juzgas ni me avergüenzas, al contrario, con susurros firmes y tiernos me vistes de dignidad —me enseñas a amarme a mí misma, a valorar las cualidades que adornan mi personalidad y aprender a no disculparme por ellas. Gracias por cultivar en mí el autocuidado y el autorrespeto.

 Me invitas a descansar en la riqueza de tu compañía, a intercambiar mis limitaciones por tu sobreabundancia; mi imposibilidad por tus riquezas; mis temores por tu amor y fidelidad.

Vistes mi corazón de felicidad. Acepto la invitación que me haces de saborearla en la vida misma, independientemente del sabor agridulce en mis circunstancias. Abrazo la decisión de cultivarla en mi interior, aunque mi mundo externo esté patas arriba. 

Te agradezco por la dulce sensación de plenitud  que se cuela en los rincones imperfectos de mi vida recordándome que, el bien y la misericordia siempre me acompañan en el camino.

Gracias por amarme, por cuidar mi integridad, por validar mis sentimientos, por acompañarme cada instante.

Háblame, Jesús. Te escucho.

Amén

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Amor y gracia

Sandy



viernes, marzo 15, 2024

ESTO TAMBIÉN ES VALENTÍA


Las lágrimas son parabrisas del alma —alivian los nudos internos y regalan visibilidad del camino.

 


Soy humilde, no en menospreciarme frente a otros, sino en aceptar que estoy cansada fisica, mental y emocionalmente. Lo primero, daña mi amor propio;  lo segundo, me invita a cultivarlo.

Respiro. Me abrazo con compasión, me refugio bajo el amor soberano que me invita a soltar todo lo que está fuera de mi control.

Soy honesta con mis emociones —siento lo que siento, sin juzgarme—. Desde el amor y la comprensión le doy la bienvenida al tsunami multicolor que me visita, las dejo pasar como nubes que vienen y van. Como siempre, solo vienen de pasada.

Bailo bolero con mi respiración, sintonizo mi alma en su estación favorita —ahí donde cantan sus sueños, donde la creatividad toma café en el regazo de la gracia y encuentra descanso.

Lloro si siento hacerlo, las lágrimas están ahí para eso, ¿no? Me invitan a transitar mis circunstancias de una manera sana y honesta. Soy humana, soy sensible, soy llorona, y muy honrada de serlo. Una virtud anhelada por muchos.

Soy una mujer valiente que está cansada y necesita recargar las pilas a través del silencio, la calma y la lentitud.

Soy una mujer valiente, emocionalmente drenada y necesitada de respirar despacito, mientras disfruta su cafecito mañanero y conversa con su creador.

Estoy transitando el camino hacia mí misma, cultivando el amor propio, aprendiendo a escuchar y respetar el lenguaje de mi cuerpo.

¡Eso también es valentía!

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Amor y gracia

Sandy




viernes, marzo 08, 2024

Háblate con cariño

Quizás el paso de valentía que tanto anhelas comieza con poner en “mute” esa voz que constantemente te desaprueba.

 


Para mi amiga que se autoevalúa despiadadamente.

 

Querida amiga:

Gracias por permitirme acompañarte en este momento donde tus emociones están patas arriba y no puedes ver más allá de la nube gris que obstruye tu perspectiva.

Tranquila, cariño, a todos nos pasa. Lo importante es que entiendas que no estás sola. Con amor y paciencia esa mochila que tanto pesa en tu corazón se debilitará y se transformará en oportunidad de crecimiento, si así lo dispones.

Verás, por años le has brindado café y galletas a las voces de la crítica, la culpa y la autoexigencia desbalanceada, dejando en un rincón la valiosa opinión de las hermosas cualidades que embellecen tu ser. Amor propio es reconocer las cosas buenas y no tan buenas de nosotras mismas. Quererte, es aprender a bailar el vals de la vida con tus luces y sombras —nutrir tus talentos y virtudes, honrando el espacio reservado para el aprendizaje y la transformación progresiva.

¿Cuándo fue la últimas vez que te tomaste un latte en compañía de las cualidades que admiras de ti misma? Te invito a hacer una lista desde la honestidad y la empatía, como si estuvieras describiendo a tu mejor amiga —esa,que conoce todo acerca de tí, te ama y no te juzga. Que ríe con tu risa y llora con tus penas.

Transforma la crítica destructiva en afirmaciones de amor y compasión. Un día a la vez o un minuto a la vez, aquí no cuenta la velocidad sino la dirección.

Háblate con respeto, tanto con tus palabras como con tus pensamientos, que tu alma te escucha.

Amor y gracia,

Sandy