viernes, abril 24, 2009


Por más que me estires, no lo vas a lograr.

Uno de mis lemas favoritos y probablemente el que más uso es, “No Te Cargues”. Que fácil es decirlo cuando el viento sopla a nuestro favor y la primavera se convierte en nuestra mejor compañía.

Esta semana Dios me dio la oportunidad de poner en práctica mi propio dicho, desde una perspectiva diferente e inesperada.
Me imagino que muchas de ustedes han tenido de visita uno de esos días que te hacen sentir como un elástico al que le están haciendo una prueba de resistencia.

Todo comenzó cuando me dispuse recoger a una amiga para ir al centro comercial y pasar un día ameno. Me enfrenté a tal tráfico que si hubiera decidido ir en patines hubiera llegado más pronto. La tensión hizo su aparición, cuando nuestras hijas decidieron lucir a su máximo esplendor sus trajes de niñas malcriadas y majaderas.

La cara de mi amiga hablaba por si sola, sin necesidad de emitir ninguna palabra, así que le dije: “No te cargues. No permitas que esta situación te robe tu paz y tu gozo. Vas a ver que todo saldrá bien”. Yo misma traté de mentalizarme a no cederle el turno a mis emociones, pero no fue tarea fácil.
La tarde continúo sin ninguna esperanza de cambio, tal parecía que se celebraba “El día internacional de las madres avergonzadas”. Las niñas continuaron su labor de hacernos a vida un “Yogurt”.

Otra vez me tocó darle la razón a la Sra. Bárbara Johnson quien escribió: “La vida es un 10% de cómo se planea y en un 90% de cómo se toma.

A pesar de todo, logramos compartir nuestra fe, una tacita deliciosa de café y cerramos nuestra velada con unos cuantos chistes que hasta nos sacaron lagrimas.

Así que te animo a dar lo mejor de ti en este día y…. ¡NO TE CARGUES!
Tu paz y tu gozo valen más.