jueves, septiembre 15, 2011

¿PARA QUÉ?


Dios quiere que entendamos que por el simple hecho de que no podamos ver lo que deseamos, no significa que Él no lo hará.
T.D. Jakes



No tenía fuerzas para seguir adelante. Me desplomé en el suelo y lloré hasta desahogar todo el dolor, la tristeza y la frustración en la que mis circunstancias me habían arrastrado. Conocí de primera mano el valle de sombra y de muerte. El camino estrecho que siempre evité.

¿Sabes algo? Aunque en el momento hubiera querido eludir mi sufrimiento, hoy puedo mirar atrás y volar libremente como el halcón… ¿conoces su historia?


Un rey recibió como obsequio, dos pequeños halcones, y los entregó al
maestro de cetrería, para que los entrenara.

Pasados unos meses, el maestro le informó al rey que uno de los halcones
estaba perfectamente, pero que al otro no sabía qué le sucedía: no se había
movido de la rama donde lo dejó desde el día que llegó.

El rey mandó llamar a los sabios del pueblo para que vieran al halcón, pero
nadie pudo hacer volar el ave.Encargó, entonces, la misión a miembros de la corte, pero nada sucedió.

Al día siguiente, por la ventana, el monarca pudo observar, que el ave aún
continuaba inmóvil. Entonces, decidió comunicar a su pueblo que ofrecería una recompensa a la persona que hiciera volar al halcón.

A la mañana siguiente, vio al halcón volando ágilmente por los jardines.
El rey le dijo a su corte, "Traedme al autor de ese milagro". Su corte
rápidamente le presentó a un campesino.

El rey le preguntó:
- ¿Tú hiciste volar al halcón? ¿Cómo lo hiciste? ¿Eres mago?

Intimidado el campesino le dijo al rey:
- Fue fácil mi rey. Sólo corte la rama, y el halcón voló. Se dio cuenta que tenía alas y se largó a volar.

Las pruebas, aunque dolorosas, son portadoras de gran valor y de crecimiento, si con humildad rendimos nuestras armas y le damos la oportunidad a Dios de transformar nuestras áreas de debilidad a través de su cincel de amor misericordia y perdón.

Haz tuyas mis palabras, hijo mío; guarda en tu mente mis mandamientos.
Presta oído a la sabiduría…Entonces sabrás lo que es honrar al Señor;
¡descubrirás lo que es conocer a Dios!
Proverbios 2:1-5

¡Vamos, emprende tu vuelo!

Feliz Semana,