viernes, abril 20, 2012

TRANQUILA COMO UNA FOTO





La fe y la paciencia son el dúo dinámico, que nos encauzan en la fascinante aventura de protagonizar, el cumplimiento de las maravillosas promesas de Dios, en cada una de nuestras circunstancias.





En mi caminar con Dios he aprendido -a puro tablazo- que Dios no tiene horno microondas, no anda montado en patines, no sufre de estrés, y no usa reloj... eso sí, ¡siempre llega a tiempo para todos los que en Él ponen su confianza!

Los planes de Dios son perfectos para tu vida, pero tan perfectos, que hasta los problemas y las adversidades son oportunidades para tu crecimiento, para tu desarrollo, para tu progreso, para tu prosperidad y para tu superación. Dios es Dios cuando la piña está dulce y sigue siendo Dios cuando la piña está agría. ¡Nada escapa de su control!

Dios tiene poder para hacer mucho más de lo que le pedimos. ¡Ni siquiera podemos imaginar lo que Dios puede hacer para ayudarnos con su poder!
Efesios 3:20 (TLA)

La paciencia es el fruto del espíritu, que nos da la habilidad de someter nuestros pensamientos, nuestra voluntad y nuestras emociones, bajo la cobertura absoluta y perfecta de Dios.

La paciencia es un acto de humildad y rendimiento a Dios. Es anclar nuestra fe, esperanza, sueños, anhelos, metas, proyectos, en la verdad inquebrantable y restauradora de la palabra de Dios.

Dichoso el hombre que en la ley del Señor se deleita y día y noche medita en ella. Es como árbol plantado a la orilla de un rio que cuando llega su tiempo da fruto y sus hojas jamás se marchitan. ¡Todo cuanto hace prospera!
Salmo 1:2-3 (NVI)

Las promesas de Dios están ahí, para todos aquellos que quieran creer en ellas. Están ahí para ti, para llenarte de esperanza, animarte, confrontar tu intranquilidad y cubrirte de serenidad, valentía y gozo.

Cree en las promesas de Dios. Renueva tu mente con las promesas de Dios. Ora las promesas de Dios. Habla las promesas de Dios y espera pacientemente el cumplimiento de cada una de ellas.

Hacuna Matata

Feliz Semana