viernes, mayo 23, 2014

ABRAZANDO EL DOLOR



Foto: Luca Rossato - Creative Commons





"Cada vez que huyo del miedo, en vez de enfrentarlo en fe, pierdo la oportunidad de que la voluntad de Dios se haga en mi vida." 

– Rick Warren






Generalmente llega sin avisar. Le importa tres pitos si estamos listos o no para su llegada. Con valijas en mano, llega a nuestra vida, se acomoda en nuestra casa, invade nuestro espacio, cambia nuestra rutina y asalta nuestra estabilidad emocional con pistolas de confusión, bombas de miedo y escopetas de incertidumbre.

Su  eslogan siempre es el mismo: “Ando en una misión secreta y de ti depende si mi estadía será temporal o permanente”.

Como no era la primera vez que la imprudencia del dolor me visitaba, desde mi impotencia y con las pocas fuerzas que me quedaban le dije:

Si caigo es para levantarme. Si me levanto es para seguir adelante. Si sigo adelante, lo haré de la mano de Dios. Si lo hago de la mano de Dios, descubriré mi propósito. Si descubro mi propósito, viviré cada día con gozo y significado. Si vivo con gozo y significado, desarrollaré mi potencial. Si desarrollo mi potencial, seré un canal de bendición para otros. Si soy un canal de bendición para otros, verán el carácter de Dios reflejado en mí. Si ven el carácter de Dios reflejado en mí, querrán lo que yo tengo. Si quieren lo que tengo, se acercarán a Dios. Si se acercan a Dios,  serán protagonistas de grandes historias de amor y crecimiento...



“Aunque quedes hecho polvo de este proceso de amargura, de ese mismo polvo Dios va a hacer una escultura.”  

 - René González 



Cada cierto tiempo recibimos la visita inesperada de esos días grises, donde nos sentimos desanimados, sin fuerzas, sin deseos de luchar por nuestros sueños. Días donde el miedo y el dolor soplan con la fuerza de un tsunami, en contra de nuestra fe y estabilidad emocional.

Aprovecha tu estadía en el desierto, porque es ahí donde conocerás la grandeza de Dios y serás capacitado para conquistar tu tierra prometida.

“Tiempos de transición”, así prefiero llamarlo. Porque nos permite ver el proceso como algo pasajero que llega para darnos la oportunidad de crecer, de aprender algo nuevo y de ver una vez más, la mano de Dios obrar en nuestras circunstancias de manera sobrenatural.



Dios promete poner fin a la desgracia que ahora sufren y a la vergüenza que ahora sienten. 

-Sofonías 3:18b (TLA)


Derrama tus lágrimas en su presencia y espera pacientemente. Tu dolor es un “empujoncito divino” para tu engrandecimiento.  Dios nunca nos dará una prueba mayor que la que podamos soportar.

¡Saldrás de esta!


Feliz Semana,

Sandy