viernes, enero 09, 2015

PA’QUE DIGAN QUE AQUÍ MURIÓ QUE DIGAN QUE AQUÍ CORRIÓ



Foto:Pink Sherbet Photography - CC


"Sin embargo, las tragedias no deben impedirle a nadie que tenga una visión positiva, que sea productivo y que viva la vida plenamente."

 – John C. Maxwell (El Lado Positivo del Fracaso)









¿Qué tienen en común el coco, la almendra, el pistacho y la avellana?

A parte de su valor nutritivo, creo que el punto más interesante que tienen en común, es que hay que romperlos para poder degustarlos. Su aspecto externo quizá no sea muy atractivo, pero eso no compite con el sabor que cada uno de ellos posee.

Los seres humanos debiéramos aprender a ver los fracasos, las tormentas y las circunstancias dolorosas como un rompenueces —permitiendo  que cada experiencia negativa en vez de definirnos, nos atraiga a puerto seguro, donde seamos protagonistas del amor de Dios expresado a través de su preciosa Gracia—favor inmerecido y gratuito de Dios.



 Nada fomenta más valentía que una clara comprensión de la Gracia. Y nada fomenta más temor que la ignorancia de la misericordia.

 – Max Lucado



En el momento que nos estamos tragando el cable del dolor es muy fácil perder el enfoque y dejarnos guiar por nuestros miedos, pero es precisamente en esos momentos donde Dios está más cerca de nosotras, para escuchar aunque sea nuestro silencio, para sostenernos, para posicionarnos en su regazo y hacerse fuerte en medio de nuestras debilidades.

Lo único que tenemos que hacer es correr a sus brazos, creer que su amor por nosotras es mayor que nuestras circunstancias, esperar el cumplimiento de sus promesas y seguir adelante. Cada paso de fe, por más pequeñito que sea, nos acerca a nuestra victoria.



¡Voy a hacer algo nuevo! Ya está sucediendo, ¿no se dan cuenta? Estoy abriendo un camino en el desierto, y ríos en lugares desolados.

-Isaías 43:19



Dios entiende la vulnerabilidad de nuestras emociones, la magnitud de nuestros temores y la cantaleta sin interrupción de esos pensamientos que vuelan sobre nuestra cabeza. Pero es precisamente en ese instante, donde debemos tomar la decisión de confiar en la calidad de nuestro refugio y no en el tamaño de la tormenta.

Decirlo suena más fácil que vivirlo y aunque no hay una fórmula mágica para superar las dificultades de la noche a la mañana, algo que siempre me ha ayudado es mantener una libreta de oración, donde le abro mi corazón de par en par a Dios.

 Muchas veces estamos tan drenadas, que hasta orar en voz audible nos cuesta un montón. La buena noticia es que Dios sabe leer y siempre nos alienta a través de su palabra, de una canción, de un mensajito de texto, de una frase acertada que una amiga publicó en su cuenta da Facebook, en fin, Dios te ama tanto que usa lo inesperado para hablarte y recordarte que no estás sola en el proceso.


Porque el Señor tu Dios está en medio de ti como guerrero victorioso. Se deleitará en ti con gozo, te renovará con su amor. 

– Sofonías 3:17 (NVI)



Las pruebas son procesos de transición que nos llevan de un nivel de crecimiento a otro, acercándonos de manera especial a Dios, nuestra fuente primaria de propósito y significado en la vida.

Mientras más cerquita estemos de Dios, más pequeños serán nuestros problemas. Si estás en uno de esos procesos de transición, no se te ocurra pensar que Dios te ha abandonado. El Creador del universo—Tu papá—  va en frente de ti peleando cada una de tus batallas, cual gigante poderoso e invencible.

No te quedes atorada en tus miedos, recuerda, la fe nos da alas para volar y lo que hoy parece un obstáculo, mañana será  el testimonio de la Gracia de Dios sobre tu vida.

No permitas que las experiencias negativas te definan, Dios quiere definirte  con la manifestación de su amor a través de su Gracia.

Cada pasito de fe te acerca a tu victoria.

¡Feliz Semana!

Sandy