sábado, enero 14, 2017

FASCINANTES PASITOS DE FE




“La fe es como una chispa y Jesús como la pólvora de la dinamita.” – Joseph Prince


¿Alguna vez este razonamiento también se ha colado en tu cafetera mental? 

Jesús dijo que si yo tuviera fe tan pequeña como un grano de mostaza, podría decirle a la montaña: “Muévete” y la montaña se movería, que ¡nada me sería imposible!

Jesús, tengo un conflicto: ¿Será que mi medida de fe es tan pequeña que no alcanza a la talla de mostaza? Le hablo a la montaña, oro por la montaña, y ella campante y sonante con si nada.

¿Por qué a otras personas le funciona su fe y a mí no? ¿Por qué otras personas parecen tener trato VIP contigo, y yo no? … Ayuda mi incredulidad

De pronto nunca has tenido una conversación tan pintoresca como esta con Dios, pero si te has sentido frustrada, desanimada, cansada, rechazada y deseosa de enganchar la toalla. Puede que hasta hayas jugado al juego de la auto-descalificación diciéndote a ti misma: “Definitivamente las promesas de Dios son para personas maduras en la fe y emocionalmente estables, no para una persona tan vulnerable e imperfecta como yo.”

Eso no es verdad, sino preguntémosle a la Mujer Samaritana a ver que nos dice…

El tamaño de la fe importa poco, cuando por más pequeña que esta sea esté puesta en Jesús.

 

 

Generalmente los mejores regalos de Dios vienen en forma de semillas y la fe es uno de ellos. Cuando la sembramos en la tierra fértil de su amor y su gracia, da su fruto al ciento por uno.

Muchas veces nos desesperamos en la brecha que divide nuestra montaña con la promesa de Dios, olvidando que es precisamente en ese intervalo donde nuestra fe germina—poco a poco, pasito a pasito, sin apuros, aprendiendo a reposar en Él, absorbiendo los nutrientes de la tierra (Jesús), regándonos en su amor y exponiéndonos a la luz de su verdad (su palabra).

“No es mi habilidad, pero mi respuesta a la habilidad de Dios lo que cuenta” – Corrie Ten Boom

 


La clave está en Jesús, no en la profundidad de mi fe.

La clave está en su habilidad, no en la mía.

La clave está en reposar mi corazón en su verdad y no en todos los razonamientos humanos que aterrizan en mi mente y me roban la paz.

La clave está en creer con la simpleza e ingenuidad de una niña, por encima de mi estado de ánimo.

Amiga, un pasito de fe, te lleva a otro pasito de fe—cree que Jesús te ama, aunque no lo sientas; cree en su abundante gracia, aunque sepas que no la mereces; cree que Jesús te ha hecho justa, a pesar de tus errores; cree en su perdón, aunque te sientas culpable.

Cree en su amor por ti, cree en su misericordia, cree en lo valiosa que eres para Él, cree, cree, cree, y verás tus gigantes caer a tus pies—no en fuerzas humanas, sino por el poder de Dios.

“Les aseguro que si tuvieran una confianza tan pequeña como un grano de mostaza, podrían ordenarle a esta montaña que se moviera de su lugar, y los obedecería. ¡Nada sería imposible para ustedes!” – Jesús 



Feliz Semana,

Sandy