sábado, marzo 18, 2017

DECLARACIÓN DE DEPENDENCIA






Cuando la palabra de Dios te alimenta, tus palabras y pensamientos se alinean en formación perfecta con Su verdad.


Porque ya está bueno de hablar de la montaña…

Porque es aburrido quejarme de la montaña…

Porque estoy mareada de darle vuelta a la misma montaña…

Porque es tiempo de poner a la montaña en la perspectiva correcta y recordarle que su reinado de intimidación se acabó, porque mayor es el que está conmigo que el que está en el mundo.

¡Ésta es mi declaración!

Jesús, te creo por encima de todo. Tu Palabra es mi autoridad final sobre  mis circunstancias, mis temores, mis carencias y mi estado de ánimo.

Renuevas mis fuerzas, y en mi debilidad tu poder se hace fuerte en mí.

Abro mi mente, mi voluntad y mis emociones a tu amor único, perfecto, incondicional y personal. 

¡Gracias por amarme tal cual soy!

¡Gracias por no exigirme perfección!

¡Gracias por entenderme!

¡Gracias por caminar al paso que puedo andar!


“Si tuvieras fe, aunque fuera tan pequeña como una semilla de mostaza podrías decirle a esta montaña: “Muévete de aquí hasta allá”, y la montaña se movería. Nada Sería imposible.”- Jesús

 


Hoy recibo el regalo de tu gracia con humildad y gratitud; consciente de que pagaste con tu propia vida el precio de mi libertad.

De tu abundancia cada día recibo una bendición inmerecida tras otra.

¡Gracias Jesús!

Pongo mi esperanza en ti y marcho con paso firme, segura de que me llevas en tus brazos.

 Ningún arma en mi contra prosperará, porque tu guardas mi entrada y mi salida. Me rodeas cual escudo y vas delante de mí como poderoso gigante.

Tú eres mi salvador.

Tú eres mi refugio seguro.

Tú eres mi lugar secreto, donde el temor no tiene acceso a mí.


“No tengas miedo; cree nada más.” –  Jesús

 


Todo lo puedo hacer por medio de ti—me das las fuerzas para hacerlo; me haces caminar sobre las olas de la adversidad. 

Me deleito en ti Jesús y sé que el tiempo de espera no significa que te has olvidado de la promesa, sino que me estás preparando para ella.

¡Suelto este asunto en tus manos y descanso tranquila en tu regazo!

Siempre superas mis expectativas—no dejo de asombrarme de la manera tan maravillosa en que respondes a mis oraciones. ¡Eres mi Dios y en ti reposa mi alma!

Sigo creyendo, sigo confiando, sigo disfrutando de tu presencia y creciendo a través del proceso.

Al hacerte esta declaración no apelo a mi rectitud, sino a tu gran misericordia y a la fidelidad de tu palabra.

¡Amén!


¡Feliz, bendecida y productiva semana!

Sandy