sábado, junio 10, 2017

JESÚS ES SUFICIENTE





Con todas mis imperfecciones y necesidades puedo venir sin miedo a la presencia de Jesús y descubrir Su amor por mí.
 – Joseph Prince


Aunque para ella era un sábado como cualquier otro, para Jesús era un día muy especial. Un día de grandes sorpresas y celebración.

Con mucha dificultad se bañó, se vistió, y mirándose al espejo suspiro. Tibias lágrimas rodaron por sus mejillas, y aunque no dijo una sola palabra, la elocuencia de su corazón fue escuchada atentamente por su creador.

¡Definitivamente no era un sábado como cualquier otro!

Sus heridas eran tan profundas, su dolor tan vergonzoso, sus cadenas tan pesadas, que pensó que estaba condenada a vivir encorvada por el resto de sus días —al fin de cuentas esta ha sido su realidad por dieciocho años.

Estaba emocionalmente gastada y espiritualmente a punto de darse por vencida.

Aparentaba ser un sábado como cualquier otro, pero Dios tenía otros planes. Sin lugar a dudas su debilidad atrajo Su sobreabundancia.

El desierto incrementa mi capacidad de recibir de Dios. Su poder se hace fuerte en mi debilidad.

 


Había escuchado hablar de Jesús, sabía que había algo diferente en Él, pero estaba segura de que era casi imposible que la tomara en cuenta en medio de tantas otras personas. Dijo en sus adentros: “Cuanto me gustaría ser libre de mi aflicción.”

¿Habrá algo imposible para Dios? Lo que para muchos era una reunión más en la sinagoga, para Jesús era una cita divina. Él había orquestado todo para restaurarla, honrarla y devolverle la sonrisa a su rostro.

Violando todos los protocolos de la época, Jesús la vio, la llamó y le dijo: “¡Mujer, quedas libre de tu enfermedad!” Puso sus manos sobre ella y en ese mismo instante la mujer se enderezó y comenzó a alabar a Dios.


¡El toque de Jesús lo cambia todo!

 


Es precisamente nuestra dependencia, nuestra debilidad e incapacidad de hacer las cosas en nuestras propias fuerzas lo que activa el poder y la sobreabundancia de Dios sobre nuestras vidas.

Cuando Su poder entra en contacto con nuestra necesidad, Su amor y Su gracia soplan vientos de restauración y restitución.

No importa el tamaño de la montaña. ¡Jesús es más grande que tu montaña!

No importa la imposibilidad de tus circunstancias. ¡Para Jesús no hay nada imposible!

No importa tu vulnerabilidad y las voces que compiten en tu cabeza. ¡Jesús está por encima de tus pensamientos y emociones!

No importa el tamaño de tus pecados. ¡Jesús tomó tu lugar para que seas declarada libre!

Déjate abrazar por Jesús en medio de tus dudas y sentimientos encontrados. Él hace caminos en el desierto, ríos en tierra árida, y puede transformar esa situación que te roba la paz en testimonio de Su favor y gracia.

¿Cuál es tu necesidad en este día? ¡El toque de Jesús lo cambia todo!

Y ahora, que toda la gloria sea para Dios, quien puede lograr mucho más de lo que pudiéramos pedir o incluso imaginar mediante su gran poder, que actúa en nosotros.

– Efesios 3:20


Amor y gracia,

Sandy