sábado, abril 07, 2018

JESÚS ES SUFICIENTE


Con todas mis imperfecciones y necesidades puedo venir sin miedo a la presencia de Jesús y descubrir Su amor por mí. 
– Joseph Prince



Aunque para ella era un sábado como cualquier otro, para Jesús era un día muy especial —un día de grandes sorpresas y celebración.

Con mucha dificultad se bañó, se vistió, y mirándose al espejo suspiró. Tibias lágrimas rodaron por sus mejillas, y aunque no dijo una sola palabra, la elocuencia de su corazón fue escuchada atentamente por su creador.

¡Definitivamente no era un sábado como cualquier otro!

Sus heridas eran tan profundas, su carga tan vergonzosa, sus cadenas tan pesadas, que pensó que estaba condenada a vivir encorvada por el resto de sus días —al fin de cuentas esta ha sido su realidad por dieciocho años.

Estaba emocionalmente gastada y espiritualmente a punto de darse por vencida.

Aparentaba ser un sábado como cualquier otro, pero su padre amoroso tenía otros planes. Sin lugar a duda nuestros momentos más bajos son la plataforma usada por Dios para sorprendernos con su toque sobrenatural.


Jesús mira lo mejor de mí en mi peor momento.

 


Había escuchado hablar de Jesús, sabía que había algo diferente en Él, pero estaba segura de que era casi imposible que la tomara en cuenta en medio de tantas otras personas. Dijo en sus adentros: “Cuanto me gustaría ser libre de mi aflicción.”

¿Habrá algo imposible para Dios? Lo que para muchos era una reunión más en la sinagoga, para Jesús era una cita divina. Él había orquestado todo para restaurarla, devolverle su sonrisa y el deseo de vivir plenamente.

Violando todos los protocolos de la época, Jesús la vio, la llamó y le dijo: “¡Mujer, quedas libre de tu enfermedad!” Puso sus manos sobre ella y en ese mismo instante la mujer se enderezó y comenzó a alabar a Dios.


¡El toque de Jesús lo cambia todo!

 



Es precisamente mi dependencia, mi debilidad e incapacidad de hacer las cosas en mis propias fuerzas lo que me califica para su sobreabundancia.

Cuando Su poder entra en contacto con mi necesidad, Su amor y Su gracia soplan vientos de restauración y restitución, borrando la palabra imposible del diccionario de mi alma.


Amiga…

No importa el tamaño de la montaña. ¡Jesús es más grande que tu montaña!

No importa la imposibilidad de tus circunstancias. ¡Para Jesús no hay nada imposible!

No importa tu vulnerabilidad y las voces que compiten en tu cabeza. ¡Jesús está por encima de tus pensamientos y emociones!

No importa el tamaño de tus pecados. ¡Jesús tomó tu lugar para que seas declarada libre!

Déjate abrazar por Jesús en medio de tus dudas y sentimientos encontrados. Él hace caminos en el desierto, ríos en tierra árida, y puede transformar esa situación que te roba la paz en testimonio de su gracia.

¿Cuál es tu necesidad en este día? ¡El toque de Jesús lo cambia todo!

Cada vez él me dijo: “Mi gracia es todo lo que necesitas; mi poder actúa mejor en la debilidad”. Así que ahora me alegra jactarme de mis debilidades, para que el poder de Cristo pueda actuar a través de mí. – 2 Corintios 12:9


Amor y gracia,

Sandy