sábado, septiembre 22, 2018

EL ARTE DE SOLTAR Y RECIBIR


Jesús te invita a recibir Su amor y Su gracia sin peros, cuestionamientos, culpa ni vergüenza.



¿Qué quieres que haga por ti?


¿Qué respondieras si fuera Jesús quien te preguntara?

¿Dejaras que tus lágrimas articulen los anhelos de tu corazón? ¿Te refugiaras en la seguridad de su abrazo? ¿Te perderías en la aprobación de su mirada?
 
Lo cierto es que diariamente Jesús nos invita a acercarnos con confianza a su trono de gracia, para cubrirnos de misericordia y favor en nuestros momentos de mayor necesidad. 

Pero muchas veces terminamos validando más las voces del temor, la culpa y la duda, y quedamos atrapadas en las garras de la vergüenza, vestida de humildad —seguras del poder de Dios, pero no de su amor por nosotras.

¡Mentira y mil veces mentira!


La gracia de Dios nos abraza en el momento que menos la merecemos, pero cuando más la necesitamos. 

 


La gracia de Dios no está reservada para los perfectos y obedientes, sino para aquellos que encajan bajo la categoría de insensato, débil, bajo y despreciado. Los que saben que hasta para obedecer necesitan el favor de Dios.

En la medida que rendimos nuestras armas, nuestra mentalidad de querer ganar la aprobación de Dios en nuestras propias fuerzas, y nos dejamos amar por Él en medio de nuestros dilemas y cuestionamientos, encontramos la esencia de la verdadera libertad en los brazos de amor, sanidad y aprobación de nuestro Salvador.

¿Qué quieres que haga por ti?

Suelta tus temores, la culpa, la ansiedad, la preocupación, la necesidad de querer controlarlo todo y recibe su amor, su gracia, su perdón, su confianza, paz mental, estabilidad emocional y un nuevo comienzo.

Jesús te ama tal como eres. Deja que su amor se encargue del resto.

Me ha enviado a darles una corona en vez de cenizas, aceite de alegría en vez de luto, traje de fiesta en vez de espíritu de desaliento. – Isaías 61:3 (NVI)

Amor y gracia,

Sandy