viernes, mayo 20, 2022

UN ESPRESSO PARA COMENZAR EL DÍA

 

Mi vulnerabilidad es una expresión genuina de mi fortaleza.

 


Porque hay días que nos toca parar y platicar con las emociones filosas que juegan en nuestro jardín…


Aquí, con mi tacita de café, en compañía del silencio.

Respiro, le doy la bienvenida a la soledad.

Luchan por ocupar mi terreno sagrado, pero solo les sonrío, les doy la bienvenida.

Estoy viva. Tengo permiso de sentir lo que siento, y no me avergüenzo por ello.

Las identifico por sus nombres y recuerdo que, de mi depende si llegan de pasada o se quedan por tiempo indefinido.

Respiro, tomo otro sorbo de café.

Tengo permiso de sentir, pero también tengo el permiso y el deber de no dejarme controlar por aquello que me arruga el alma e impide mi crecimiento.

Y, aunque mi atención insiste en corretear con las chicas filosas, la llevo de la mano con amor y compasión a mi espacio sagrado —ahí, donde florece la fe, la gracia y la empatía divina.

En el regazo de Jesús puedo ser vulnerable y honesta, sí, él me viste de fortaleza y dignidad.

“Concéntrense en todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo bello y todo lo admirable. Piensen en cosas excelentes y dignas de alabanza”. – Filipenses 4:8 NTV)

Amor y Gracia,

Sandy