viernes, octubre 20, 2023

CAFÉ, FLORES Y UNA ORACIÓN


No son las palabras perfectas, sino la sencillez de un corazón honesto lo que transforma mis palabras en oración.

 

El dulce aroma de un corazón agradecido…

Jesús, gracias por el regalo de tu compañía, por escuchar con compasión mis silencios, por bordar mis heridas con hilo de gracia.

Eres paciente conmigo. Tu dulce mirada desarma mis argumentos, aligera mi carga interna, me viste de paz. Este dulce momento es bálsamo a mi mente, quietud a mis emociones. La armonía de tu amor sopla sanidad, calma y consuelo.

Conoces todo sobre mí, sin embargo, no me juzgas ni me avergüenzas, al contrario, con susurros firmes y tiernos me vistes de dignidad —me enseñas a amarme a mí misma, a valorar las cualidades que adornan mi personalidad y aprender a no disculparme por ellas. Gracias por cultivar en mí el autocuidado y el autorrespeto.

 Me invitas a descansar en la riqueza de tu compañía, a intercambiar mis limitaciones por tu sobreabundancia; mi imposibilidad por tus riquezas; mis temores por tu amor y fidelidad.

Vistes mi corazón de felicidad. Un dulce sabor a plenitud se cuela en los rincones imperfectos de mi vida recordándome que, el bien y la misericordia siempre me acompañan en el camino.

Gracias por amarme, por cuidar mi integridad, por validar mis sentimientos.

Háblame, Jesús. Te escucho.

Amén

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Amor y gracia,

Sandy