viernes, enero 17, 2020

CUANDO MIS EMOCIONES NO COOPERAN



“Que tu dolor te haga caer de rodillas, porque allí encontrarás tu mayor fortaleza”.

– Sheila Walsh


Un día gris tocó a mi ventana, “solo vengo de pasada, permíteme alojarme en tu corazón”, me dijo con aroma a honestidad.

Su visita me tomó por sorpresa y antes de articular palabra alguna me abrazó con efusividad, dándome las gracias por mi hospitalidad.

Llenó mi espacio con su pesado equipaje; en menos de un suspiro extravié mi gozo, mi esperanza se escondió debajo de la cama, mi confianza salió despavorida por el corredor.

“¿Por qué me siento así?”, me cuestioné una y otra vez

Mis pensamientos se desplazaban agresivamente como soldados de guerra medieval, alborotando mis emociones, haciéndome sentir sola, fracasada, incomprendida, abandonada por Dios.

Pero, justo en medio del caos que ocurría en mi interior recordé que no era la primera vez que esto me ocurría, y a juzgar por la vida, probablemente tampoco sea la última.

Recordé los episodios amargos que me han moldeado —la mano de Dios que aun en mis momentos de mayor rebeldía y sordera espiritual me han abrazado con amor y misericordia; la tenacidad desarrollada a través de mis pequeñas semillas de fe en aquel que con su palabra creo las profundidades del universo y diseñó cada detalle de mi propósito y destino en él.

Poco a poco algo en mi comenzó a sentirse diferente. No pasó de un momento a otro, de hecho, me parece que esta visita se extendió más de lo previsto, pero en la medida que dejé de resistirme a la realidad de lo que me pasaba, encontré la libertad para ofrendar mi dolor a Jesús.

En su regazo aprendí que no todas las tormentas de la vida llegan a desestabilizar, aunque se sientan como tal. Muchas otras llegan a crear la plataforma para que la gracia de Dios sea revelada y manifestada en nuestras vidas.


No hay nada tan feo en la historia de nuestra vida que Dios no pueda usar para su gloria y para nuestro beneficio.



Amiga, los días grises también forman parte del paisaje, como canta Ricardo Arjona. Pueden ser oportunidades para rasgar nuestras vestiduras delante de Dios en transparencia, humidad y total vulnerabilidad.

¿Qué hacemos cuando un día gris toca a la puerta de nuestro corazón?

¿Qué hacemos cuando nuestras emociones no cooperan?

No soy experta en la materia, pero si puedo compartir contigo mi experiencia con Dios a través de mi imperfección y pisadas temblorosas de fe.

No niegues tus sentimientos ni tus emociones despeinadas, más bien, ofréndalas en una oración simple y real. Una conversación que exprese abiertamente el tsunami que llevas en tu corazón. Algo como…

Jesús, hoy me siento muy triste y confundida. Tú más que nadie conoces la guerra que llevo en mi interior. Ofrendo mis lágrimas, mis temores, mis inseguridades, mis ansiedades. Permíteme ver más allá de mis sentimientos. Permíteme verte a ti y descansar en tu amor por mí. Amén

Él entiende, él escucha, él sostiene, él transforma.

“No permitirá que tu pie resbale; jamás duerme el que te cuida”. 
– Salmo 121:3 (NVI)

Amor y Gracia,

Sandy



viernes, enero 10, 2020

41,000 NUEVAS OPORTUNIDADES



Tres cosas la mantienen de pie: Su presencia, Su gracia y el poder de la oración.


Cada respiración abre paso a una invitación que sana, restaura y transforma.

Sin importar las circunstancias que rodean tu vida, diariamente puedes contar con esta fuente inagotable de gracia y misericordia reservada especialmente para ti.

Si tomamos en consideración que respiramos aproximadamente 41,000 veces al día, tenemos cuantiosas nuevas oportunidades para ser receptivas al banquete que Jesús nos ofrece a través del regalo de la oración.

Cuando aprendemos a ver la oración como un privilegio y no como un compromiso para llenar espacio en nuestra agenda religiosa, somos transformadas en la dulzura de su presencia.

Su presencia nos invita a dialogar sin necesidad de palabras rebuscadas sino con la simpleza y humildad de un corazón sediento y dispuesto a recibir.


Su presencia nos invita a confiar, a soltar, a desnudar nuestro corazón sin temor al rechazo.



 Jesús entiende nuestro silencio y la elocuencia de nuestros suspiros. Y es precisamente en su presencia donde encontramos verdadero significado y plenitud.

Podemos conversas con Jesús de muchas maneras: en nuestro pensamiento, en voz audible, en el silencio, en la contemplación de la naturaleza, en la meditación de su palabra, solo por mencionar algunas.

 Una de mis favoritas es, a través de un diario de oración, esa libretica reservada para escribir lo que muchas veces no podemos expresar de otra manera.

Siempre me gusta dejar un espacio en blanco para anotar sus susurros de amor y afirmación que llegan a través de un pensamiento, de un fragmento de la Biblia, de una canción, de un sabio consejo, en fin, sus recursos para llamar nuestra atención son muy especiales y creativos.

En la medida que seas receptiva a su presencia, te aseguro que descubrirás la manera perfecta que se adapte a tu personalidad y estilo de vida.

41,000 nuevas oportunidades para ser sanadas, restauradas y transformadas.

“Tú me enseñaste a vivir como a ti te gusta. ¡En tu presencia soy muy feliz!
¡A tu lado soy siempre dichoso!” – Salmo 16:11 (TLA)

Amor y Gracia,

Sandy



viernes, diciembre 20, 2019

YO CREO EN MILAGROS



La decisión más valiente que puedes tomar hoy es validar la opinión de Dios por encima de todo y de todos.




¿Pudo una virgen concebir por obra y gracia del Espíritu Santo?

¿Pudo Dios enviar a su hijo al mundo en forma de bebé — frágil y dependiente?

¿Pudo una estrella guiar a los sabios al lugar exacto donde nació Jesús?

¡Claro que Sí!

Tus limitaciones puestas en las manos de Dios pueden ser transformadas en un mar de grandes posibilidades. Para él no hay nada imposible.

¿Pudo Jesús transformar el agua en el mejor vino para suplir la necesidad en una boda? ¡Por supuesto!

Y no solo eso, también evitó que los novios pasaran una vergüenza frente a sus invitados.

¿Pueden cinco panes y dos peces alimentar a cinco mil personas? En nuestra humanidad es una tarea imposible, pero en las manos de Jesús no solo comen cinco mil, sino que sobran doce canastas llenas de alimento.

Es que cuando Jesús es el eje de nuestras vidas todas nuestras necesidades son suplidas de manera contundente, abundante y milagrosa.

No sacrifiques tu fe en el altar de la lógica humana ni en opiniones de experiencias ajenas.

Es tiempo de elevar nuestra perspectiva al nivel de las riquezas de Dios y no de nuestras carencias y miedos.

Es tiempo de confrontar nuestras imposibilidades con las gigantescas e infinitas posibilidades de nuestro Dios.

¡Hacer lo imposibles es su especialidad!

¡Yo creo en milagros!

Sus pensamientos no son nuestros pensamientos, sus planes superan nuestros sueños y anhelos más profundos.

Reposa tu mente y corazón en esta verdad.

“Yo soy el Señor, Dios de toda la humanidad. ¿Habrá algo imposible para mí?” – Jeremías 32:27 (NVI)

Amor y gracia,

Sandy



viernes, diciembre 13, 2019

SIN VERGUENZA



“A medida que abrazas tu identidad como amada por Dios, comenzarás a valorarte a ti misma de la manera que Dios lo hace”. – Bonnie Gray



Entonces, te regalé una sonrisa de esas que solo yo puedo dar, y acariciando tu rostro te dije:

Date permiso de recibir tu identidad en mí. No eres esas opiniones que tanto te restan, tampoco esos sentimientos que contradicen lo que pienso de ti. 

¡Eres amada! ¡Aprobada! ¡Valiosa! ¡Bendecida!

Ser receptiva a mi amor incondicional hace polvo las ataduras mentales y emocionales que impiden tu progreso.       

Date permiso de soltar las heridas del pasado. ¡Lo que pasó, pasó! Cada instante te ofrezco la oportunidad de un nuevo comienzo. Descansa en mi providencia, reposa tu mente y corazón en mi gracia.

Cada vez que esos pensamientos intenten robarte la paz, mírame a mí, mira a la cruz. Medita en mis promesas. Dibuja en el lienzo de tu imaginación el cumplimiento de cada una de ellas  en tí.

Recuerda: Todo en la vida es pasajero, pero mi palabra permanece para siempre. Puedes construir tus sueños y planes sobre esta verdad inconmovible.


Tus sentimientos pueden hacerte creer que aún sigues atada a las cenizas de tu pasado, pero hay una realidad mucho mayor que gobierna tu vida —mi amor, mi gracia, mi presencia, mi soberanía—.

Date permiso de bailar sin vergüenza al ritmo de cada una de mis promesas. Puedes construir tu vida en mi fidelidad. No te desanimes cuando sientas que algunas de ellas tardan más que otras en cumplirse, simplemente estoy preparando tu vida y tu corazón para que las disfrutes a plenitud y no las confundas con coincidencias humanas.


“Si confías que mis planes son de bien y no de mal, puedes relajarte y disfrutar el momento presente”.  


– Sarah Young, Jesús Te Llama



Me agrada darte lo mejor de mí; me regocijo en gran manera cuando recibes mis bendiciones con un corazón sencillo y agradecido —como niña que no conoce de tristezas ni fracasos.

¡Mi gracia es mayor que todas tus heridas, que todas tus imperfecciones, que todas tus malas decisiones!

Date permiso de recibirla sin cuestionamientos y sin vergüenza. Y si tus sentimientos te hacen sentir indigna de este derroche de cariño, recuérdales que precisamente de eso se trata la gracia —de recibir gratuitamente lo que sabes que no mereces.

Recibe con humildad y gozo la misericordia que derramo constantemente sobre tu vida.

Yo soy Jesús, Enmanuel—Dios contigo.

Amiga, así de especial eres para Dios. Déjalo quererte, abrazarte, sanarte y restituirte.

 “Por lo tanto, es Dios quien decide tener misericordia. No depende de nuestro deseo ni de nuestro esfuerzo”. – Romanos 9:16

Amor y Gracia,

Sandy







viernes, diciembre 06, 2019

EN COMPAÑÍA PERFECTA



No permitas que las heridas y tropiezos del camino empañen tu belleza y dignidad.



Desde antes de nacer me amaste. Desde el vientre de mi madre me aprobaste. Me hiciste a la medida perfecta de la vida que diseñaste para mí. Y aunque no siempre estuve consciente de ello, puedo mirar el camino recorrido y suspirar, al mismo tiempo que la realización de tu presencia en mi vida me hace sonreír.

Siempre has estado conmigo.

Desde antes de nacer me conociste. Desde el vientre de mi madre tatuaste tu propósito en  mí. Me creí dueña de mi vida tomando decisiones sin darte participación, no porque no eras importante, sino porque te creí distante y enojado conmigo. Sin embargo, el bien y la misericordia que me prometiste siempre me han acompañado, aun en los pozos ciegos de la vida.

Siempre has estado conmigo.

Desde antes de nacer sabias de mis culpas y fracasos. Desde el vientre de mi madre tu gracia bordó en el lienzo de tu corazón mi rescate. Me diste belleza en lugar de cenizas, traje de fiesta en lugar de espíritu de desaliento, abriste un camino en el desierto para mí y me cubriste con la bandera de tu amor.

Siempre has estado conmigo.

Me parece fascinante el árbol familiar que diseñaste para ti mismo. Entre ellos, vasijas rotas con historias de fracaso, dolor y vergüenza.

Siendo Dios, elegiste lo débil y despreciado a los ojos humanos para identificarte con los capítulos de mi vida que prefiero leer en voz baja.

Jesús conmigo en mi tristeza,

Jesús conmigo en mi alegría,

Jesús conmigo en el desierto,

Jesús conmigo en verdes pastos.

Jesús conmigo en mi ansiedad,

Jesús conmigo en el reposo de mi alma,

¡Sanando!  ¡Restaurando! ¡Restituyendo!

Amiga, no importa la situación, Jesús siempre está cerquita de ti.

Puedes compartir tus bendiciones, tus alegrías y los pedazos rotos de tu historia. En su presencia hay abundancia y plenitud para cada una de tus carencias.

¡Atrévete a crecer en esta verdad transformadora!

«¡Miren! ¡La virgen concebirá un niño! Dará a luz un hijo, y lo llamarán Emanuel, que significa “Dios está con nosotros”». -Mateo 1:23 (NTV)

Amor y gracia,

Sandy

viernes, noviembre 29, 2019

JESÚS TE INVITA A TOMAR CAFÉ



El amor de Dios es un regalo tan grande y maravilloso que nos toca desenvolverlo y degustarlo todos los días.




Jesús te invita a tomar café…

Ordena el latte más grande que tengan disponible para alargar la plática y disfrutar de tu compañía sorbito a sorbito.

 Te ofrece un pedazo de pan recién horneado y aprovecha la oportunidad para recordarte que de la misma manera que alimentó a miles con solo cinco panecillos, de igual manera multiplica su misericordia y favor cada día sobre tu vida.


Jesús te invita a tomar café…

Toma tus manos entre las suyas y te sonríe… tu interior se transforma en una majestuosa exhibición de fuegos artificiales, deseando que este momento no termine jamás.

En su sonrisa encuentras afirmación. Por primera vez en mucho tiempo tu corazón descansa como si nunca hubiera conocido de heridas, fracasos y temores.

Notas las heridas en sus manos. Agachas la cabeza,lo hice por amor a ti. Alegras mi corazón cuando recibes mi perdón. Si fueras merecedora de mi gracia, entonces no sería gracia”, te dice mientras acaricia tu mejilla.


Jesús te invita a tomar café…

 Te recuerda que para ganarle la batalla a tus emociones debes renovar tu mente con su verdad —llevando cautivo todo pensamiento que contradiga lo que él dice y piensa de ti—.

Que no tienes que tratar de hacerlo todo en tus propias fuerzas, sino que en su reposo avanzas, creces y eres transformada.

Jesús te invita a tomar café…

Te pide que pongas tus dedos en sus cicatrices y mirándote con ternura y firmeza, te dice que su gracia es mayor que la suma de todos tus pecados y que es necesario que la recibas para caminar en victoria sobre la culpa, la vergüenza y la condenación.

Te da un beso en la frente, seca las lágrimas que ruedan lentamente por tu rostro y afianza tu corazón en la verdad de que la felicidad es también parte de tu herencia y propósito en él.


Jesús te invita a tomar un café…

 ¡Acepta sin vacilar!

Me ha enviado a darles una corona en vez de cenizas, aceite de alegría en vez de luto, traje de fiesta en vez de espíritu de desaliento. -Isaías 61:3

Amor y gracia,

Sandy



viernes, noviembre 22, 2019

EL ARTE DE APRENDER A RECIBIR



Jesús quiere que creas, vivas, abraces y celebres la opinión que él tiene de ti.



Con frecuencia pensamos que estamos esperando en Dios, cuando en realidad es él quien está esperando por nosotras.

Te invito a pintar en el lienzo de tu imaginación la siguiente historia:

Jesús se encuentra frente a ti con una sonrisa “luna nueva” que le hace juego con su mirada tan dulce y tan llena de amor que te envuelve en plenitud y significado.

Son tantas las emociones lindas que danzan en tu interior que quisieras que el tiempo se detuviera, perderte en su mirada y disfrutar de la paz que solo su compañía puede ofrecer.

Extiende sus brazos hacia ti con un hermoso regalo. “Mira lo que tengo para ti.  Aquí está mi gracia representada en cada una de mis promesas. Lo único que tienes que hacer es aceptarla en gratitud y humildad, consciente de que no hay nada que puedas hacer en tus fuerzas humanas para ganarla o merecerla. Tómala es tuya”, te dice con ternura.

Lo más lógico es aceptar el regalo y dar las gracias, ¿no es lo que hacemos con nuestros familiares y amigos?

¡Ay, pero como nos cuesta recibir el favor inmerecido de Dios!


“Se necesita humildad para recibir lo que sabes que no puedes ganar y fe para abrazar una gracia tan radical”. – Katherine Ruonala



El mismo Jesús que dibujó el poder de su amor a través de la historia de Las Cien Ovejas, hoy sale a tu encuentro para llevarte segura en sus brazos y recordarte que no importa que tan desconectada creas estar de él, su gracia siempre será suficiente.

No lo dejes con los brazos extendidos. Muchas veces el paso de obediencia que Dios espera de nuestra parte es que aceptemos su gracia favor gratuito e inmerecido— y caminemos en la seguridad que sus promesas nos ofrecen.

Yo creo que uno de los grandes obstáculos que nos impide tomar posesión de esta maravillosa herencia en Jesús es que hemos creído que necesitamos el permiso de nuestros sentimientos para creerle a Dios.

 Yo siento que no lo merezco, yo siento que esa promesa no aplica a mi situación, yo siento que Dios está cansado de mí, yo siento que mis oraciones no son escuchadas, yo siento que Dios no me entiende, yo siento que perdí la esperanza, etcétera, etcétera.

Amiga, la fe es una decisión. Un poquito de fe, aunque sea del tamaño de una semilla de mostaza es todo lo que necesitas. 

Su gracia es suficiente.

 A medida que permites que su amor conquiste cada rinconcito de tu mente y corazón, tus sentimientos también querrán bailar al ritmo de sus promesas.

Fe es creer, creer es confiar, confiar es soltar, soltar es descansar, y el descanso trae felicidad.

“De su plenitud todos hemos recibido gracia sobre gracia, pues la ley fue dada por medio de Moisés, mientras que la gracia y la verdad nos han llegado por medio de Jesucristo”. – Juan 1:16-17 (NVI)

Amor y Gracia,


Sandy

viernes, noviembre 15, 2019

JESÚS USA VASIJAS ROTAS



Detrás de cada mujer valiente y determinada existen circunstancias y heridas que intentaron destruirla, pero sobre todo, una historia de Gracia que la hizo renacer.




Hay belleza en los lugares rotos de tu corazón. Hay belleza en tu imperfección.

Jesús usa vasijas rotas, no como su última opción, sino como su primera. 

Mira belleza en nuestra disfuncionalidad, porque a través de ella nos abraza con su gracia, nos revela nuestro valor y nos corona de belleza y dignidad.

 Dicho en sus propias palabras: “Yo vine a invitar a los pecadores para que regresen a Dios, no a los que se creen buenos”.

Eso no quiere decir que vamos a vivir como nos da la gana para poder experimentar el amor de Jesús. No, de ninguna manera. Pero, Dios sabiendo nuestras limitaciones humanas creó un plan de salvación muchísimo antes de que nuestra falta de sabiduría nos hiciera tomar decisiones pobres y dolorosas.

Su plan es tan perfecto que Jesús decidió venir al mundo a través de un árbol genealógico de personas imperfectas, con pasado vergonzoso, para identificarse con nuestra carencia y fragilidad.


“Jesús tomó tu castigo y Dios te dio crédito por la perfección de Jesús”.  -Max Lucado



Me parece fascinante pensar que cuando Jesús dijo que no vino a buscar a los que se creen justos, era invitado de honor en un banquete lleno de pecadores, con reputación cuestionable.

Pero, su comentario no fue dirigido a ellos, sino a los líderes religiosos de la época, quienes cegados por su justicia propia y orgullo perdieron la oportunidad de sentarse a la mesa con el Hijo de Dios.

Amiga, Jesús no quiere que veas tus fracasos, debilidades y culpas como un obstáculo, sino como una oportunidad para que su amor y su gracia sobreabunden a través de las heridas más profundas de tu corazón.

Mientras la perfección hace alarde de sus supuestos logros y autosuficiencia, la gracia florece a través de la experiencia del fracaso, de nuestra imposibilidad de ayudarnos a nosotras mismas, y de nuestra total dependencia en nuestro Salvador.

¡Jesús usa vasijas rotas!

Descansa tu mente y corazón en el Dios que no solo puede, sino que también quiere.

“Ustedes conocen la gracia generosa de nuestro Señor Jesucristo. Aunque era rico, por amor a ustedes se hizo pobre para que mediante su pobreza pudiera hacerlos ricos”. – 2 Corintios 8:9 (NTV)

Amor y gracia,

Sandy



viernes, noviembre 08, 2019

RECEPTORA DE MILAGROS


“A veces la fe parece una negación de la realidad, pero eso es porque nos aferramos a una realidad más real que la que podemos percibir con nuestros cinco sentidos”.

– Mark Batterson





¡Me atreví a creerle!

No sé como explicarlo, ya que me encontraba al final de un callejón sin salida —al borde de enganchar la toalla, ahogada en mi miseria, sumergida en mi desesperación.

Por más de una década llevé la carga de mi vergonzosa enfermedad, gasté todo lo que tenía tratando de buscar sanidad, pero todo fue inútil. Socialmente, impura; físicamente, débil, y emocionalmente, aburrida, desgastada y frustrada.

¡Pero, me atreví a creerle!

Había escuchado hablar de él, que solo con su presencia, su toque o la autoridad en sus palabras, libertaba al oprimido, sanaba al enfermo e infundía sentido y plenitud.

 Se llama Jesús y dice ser el Hijo de Dios.

Mi espíritu sintió un frescor, un rayito de esperanza que elocuentemente me animaba a nadar en vía contraria a mis razonamientos. Me invitaba a participar de algo más allá del protocolo social y de mis convicciones.

Abracé la posibilidad de un nuevo comienzo libre de dolor, vergüenza y aislamiento. 

Confieso que no me fue tan fácil.  En el momento no lo entendía, pero luego supe que en su soberanía e infinito amor mi sanidad estaba premeditada en su agenda.

¡Claro que me atreví a creerle!

Me dije a mi misma una y otra vez: "Si logro siquiera tocar el borde de su manto, quedaré sana".  

Renové mi mente en la dirección de esta gran verdad y me negué a ser una espectadora más. Me propuse creerle a Jesús y ser protagonista de su toque milagroso.

Frágil, un poco asustada, pero decidida a tomar posesión de aquello que era visible a mi espíritu y nublado a mis ojos naturales, me escurrí entre la gran multitud que lo apretujaba.

Con solo verlo de espalda mi corazón se llenó de esperanza. A medida que trataba de acercarme a él una fuerza mayor parecía abrirme paso entre la multitud… 
sí, toqué su ropa ¡al instante quedé libre de mi aflicción!

¡Valió la pena creerle a Jesús!

Su tierna mirada y sus palabras de aprobación alimentaron mi alma, le dieron sentido a mis pasos y alegría a mi corazón: “Hija, tu fe te ha sanado. Ve en paz. Se acabó tu sufrimiento”.

Amiga, la historia de esta valiente mujer quien por doce años padeció de hemorragias, es una invitación abierta para que tanto tú como yo seamos protagonistas de los grandes milagros que Dios quiere hacer en nuestras vidas.

¡Eres receptora de milagros!

“No tengas miedo; cree nada más”. – Jesús - Marcos 5:36

Amor y gracia,

Sandy



viernes, noviembre 01, 2019

¡VAS MUY BIEN!



Si Dios lo dijo, créele. Aunque tus pasos de fe sean cortos, lentos y temblorosos.




Para mi amiga esperando el cumplimiento de las promesas de Dios mientras batalla con sus emociones despeinadas…

A veces sientes que estás estancada en el mismo lugar, como si le dieras vuelta a la misma montaña una y otra vez.

Los argumentos y la voz dictatorial de tus pensamientos luchan arduamente por desanimarte y robarte la palabra que Dios ha sembrado en tu corazón.

Has dudado que fue Él quien te lo prometió. Piensas que de pronto escuchaste la voz equivocada o que no eres merecedora de su cumplimiento en tu vida.

Entras a las plataformas sociales y te da la impresión de que todos están felices 
—viviendo vidas divertidas, haciendo sus sueños realidad—, menos tú. 

Quiero que sepas que no estás sola, me atrevo a decir que todos nos hemos sentido así en algún momento. Yo, en más de una ocasión, y por largas temporadas. 

Amiga, estás en el lugar correcto de tu historia —estás creciendo, estás avanzando, estás tomando posesión de tu tierra prometida, aunque sientas que no está pasando nada.

No me mires con esa cara de incredulidad; es que nos es más fácil ver los colores y las alas de los demás, que las que Dios nos ha dado por su gracia, a través de cada paso de fe.


Crecer en fe se asemeja más a una cucharada de medicina amarga que a un bocado de tu postre favorito.



Es como caminar sobre espinas, sintiendo fuegos artificiales en el estómago
—aferrada a una verdad mayor que tus dudas, circunstancias y sentimientos encontrados.

Así que, querida amiga, no estás estancada, Dios no se ha olvidado de ti, ni de la promesa que te hizo.

Estás creciendo.

Estás avanzando.

Dios te lleva en sus brazos a través de cada parte del proceso.

Su provisión supera tu necesidad.

¡Sigue creyendo que vas muy bien!


“Y esa esperanza no acabará en desilusión. Pues sabemos con cuánta ternura nos ama Dios, porque nos ha dado el Espíritu Santo para llenar nuestro corazón con su amor” -Romanos 5:5 (NTV)

Amor y gracia,

Sandy