viernes, octubre 11, 2019

SANA, CRECE, FLORECE


Muchas veces el paso de fe que Dios espera de nosotras es que aceptemos su gracia, soltemos la carga y disfrutemos de su amor.





Hoy necesito pensar en mí.
Tendré paciencia conmigo misma,
Abrazo mi presente y las circunstancias que me rodean.
Escucho detenidamente mis sentimientos.
Lloraré si es necesario y no me excusaré por mi vulnerabilidad.
Porque la sanidad florece en el corazón que rinde sus heridas a Jesús.


Hoy necesito pensar en mí.
Pongo en pausa las opiniones de los demás,
sus expectativas, sus consejos buenos o malos, y hasta sus buenas intenciones.
Me niego a sacrificar mi imperfección en el altar de su aprobación.
Prefiero ofrendarla a Dios y descansar en su amor por mí.
Permitiré que su belleza brille a través de las heridas más profundas de mi corazón,
aunque duela, aunque tarden en cicatrizar.
Su amor es mi refugio seguro.


Hoy necesito pensar en mí.
Me doy permiso de revaluar todo lo que perjudica mi estabilidad emocional.
A través del regalo de la oración suelto  todo lo que está fuera de mi control.
Doy un paso de fe.
Espero en Jesús.
Le confío las cargas que hacen lento mi caminar.
Me refugio en su abrazo.
Me regala su mejor sonrisa.


Hoy necesito pensar en mí.
Me conecto con el silencio, escucho la elocuencia de su voz.
Mis cargas se sientes menos pesadas.
Su perspectiva alimenta mi fe.
Puedo ver más allá de mis limitaciones humanas.
Su amor renueva mis fuerzas.
Me siento plena, segura, reposada.


Hoy necesito pensar en mí.
Me rindo a su amor. Puedo sanar.
Recibo su amor. Puedo crecer.
Camino en su amor. Puedo florecer.


“¡Levántate y resplandece, que tu luz ha llegado!” – Isaías 60:1

Amor y Gracia,

Sandy

viernes, octubre 04, 2019

BRAZOS QUE ME AMAN Y ME SOSTIENEN



Correr a los brazos de Jesús debe ser nuestra respuesta inmediata, no nuestro último recurso.




Confiarle a Jesús los rincones más vulnerables de nuestro corazón no es tan dificil como parece.

Por un lado, anhelamos su abrazo incondicional y perdernos en la seguridad de su amor. 
Pero con frecuencia las voces del temor y la duda hablan con tal elocuencia que terminamos sacrificando nuestra fe en el altar de la lógica humana.

Soñamos con la idea de ver sus promesas cumplidas en nuestras vidas, pero el susurro constante de nuestras malas decisiones no tarda en recordarnos que no somos merecedoras de tal privilegio.

Y así dejamos pasar la vida, aceptando argumentos y razonamientos que nos hacen prisioneras de nuestra historia. Como si el amor y misericordia de Dios estuvieran reservados para los más santos y perfectos.

¿Por qué? ¿Por qué se nos hace tan fácil rendirnos ante esta distorsión del carácter de Dios?

Simple: Porque no conocemos su corazón hacia nosotras.

Es que los parámetros divinos no son los del hombre.

Pensamos que debemos ganarnos su amor y su aprobación en nuestras propias fuerzas. Entonces, cuando fallamos, caemos en frustración y creemos que Dios está enojado con nosotras o que está muy ocupado para escuchar nuestro clamor.

Cuando rendimos nuestro razonamiento y recibimos el amor de Dios, principalmente en nuestro momento más bajo, seremos testigos de su toque milagroso y de la seguridad que solo encontramos en sus brazos de gracia.


“Este amor nunca falla. Este amor te da propósito, significado y razón para vivir”.


– Gregory Dickow



Amiga, no es nuestra habilidad de amar a Dios y servirle lo que nos hace victoriosas, sino nuestra incapacidad de ayudarnos a nosotras mismas, y recibir con humildad su amor cuando sabemos que no lo merecemos.

Lee el párrafo anterior mil veces si es necesario. Cópialo, escríbelo en una libreta. Pídele a Jesús que te revele la profundidad de su amor por ti.

Vale la pena emprender el viaje. Te aseguro será lo más importante que hagas en toda tu vida. En Su amor está la plenitud de la vida.

Y a medida que rindes tu corazón a la dulzura de su amor, te sentirás cómoda abriendo los lugares más vulnerables y las heridas más profundas de tu corazón.

Caminarás en la seguridad de sus promesas aunque tus circunstancias dicten lo contrario.

Descansa en la verdad de que Jesús te entiende y que sus brazos de amor siempre te sostendrán.

¿Amén?

¡Amén!

“Es mi deseo que experimenten el amor de Cristo, aun cuando es demasiado grande para comprenderlo todo. Entonces serán completos con toda la plenitud de la vida y el poder que proviene de Dios”. – Efesios 3:19 (NTV)

Amor y Gracia,

Sandy



viernes, septiembre 27, 2019

AFIRMACIONES PARA UN CORAZÓN CONFUSO


“Tenemos la oportunidad de simplemente sobrevivir o de permitir que nuestros desiertos produzcan oro en nuestras vidas”. – Katherine Ruonala




Conozco esa mirada…

Déjame secar esas lágrimas… no te preocupes, no estás sola. Entiendo cómo te sientes, créeme que lo sé, pero existe una realidad mayor que esa avalancha de emociones que te consume.

Aunque te sientas sola, no lo estás. Tus oraciones son escuchadas, tus lágrimas son tomadas en cuenta.

En este momento te sientes atrapada en un mar de imposibilidad, pero precisamente esa es la especialidad de nuestros Dios —abrir camino en el desierto, ríos en lugares secos, puertas que nadie puede cerrar, y crear oportunidades que superan nuestras expectativas—.

¡Absurdo! Grita tu razonamiento, y esta es la mejor parte, porque la fe camina en vía contraria a lo que tiene sentido y se burla de lo que puedes percibir con tus ojos naturales.

Pero ¡Dios no te trajo hasta aquí para abandonarte! Dios te trajo hasta aquí para cambiar tu perspectiva, para enseñarte a bailar sobre las olas de la adversidad, para que entiendas que no es en tus propias fuerzas, sino en Su soberanía, en Su amor y en Su gracia.

Muchas veces nuestras emociones hablan más alto que nuestra fe. No pierdas la calma, Dios tiene la última palabra. Valida tus sentimientos, pero no permitas que ellos decidan por ti.


La decisión más valiente que puedes tomar hoy es validar la opinión de Dios por encima de todo y de todos.



Amiga, no es cuestión de cómo te sientes, sino en quién tienes puesta tu confianza, tu esperanza y tu fe.

Dios perdona todos tus pecados ¡Créele!

Dios sana todas tus dolencias ¡Créele!

Dios rescata tu vida del sepulcro ¡Créele!

Dios colma de bendiciones tu vida ¡Créele!

Dios te rejuvenece como a las águilas ¡Créele

Ahora sí estamos hablando… me gusta ver esa sonrisa pintada en tu rostro,

 Recuerda que Dios es más grande que tus temores, que tus circunstancias, que tus carencias. Dio te ama y te trajo hasta aquí para glorificarse en tu vida. ¡Créele!

El camino de la fe no es el más transitado, pero es el más seguro. ¡Sigue creyendo! Dios no se ha olvidado de ti.

“Clama a mí y te responderé, y te daré a conocer cosas grandes y ocultas que tú no sabes”. Jeremías 33:3 (NVI)

Amor y gracia,

Sandy



viernes, septiembre 20, 2019

BELLEZA EN MI VULNERABILIDAD



“Tu necesidad más profunda se convierte en un regalo cuando te impulsa a depender de Dios”. 

– Graig Groeschel





Todas tenemos cicatrices que cuentan historias que hubiéramos preferido evitar,
pero nadie nace con una maestría en sabiduría ni con un diplomado en perfección;
aprendemos con tropezones,
crecemos a través del fracaso,
nos hacemos fuertes levantándonos cuantas veces sea necesario hacerlo,
aunque duela, aunque nos sintamos atrapadas en arena movediza.



Todas tenemos heridas que han tardado más de la cuenta en sanar,
estancadas en sentimientos que nos intimidan, nos debilitan;
no niegues como te sientes,
valida la voz soberana que te recuerda que estás sanando,
que cada vez duele menos,
que cada pasito de fe cuenta,
que, aunque no lo creas, sí estás avanzando.


Cuando dejamos de pretender, cuando abrazamos nuestro dolor y le entregamos cada pieza quebrada a Jesús, entonces comienza nuestro proceso de sanidad.



Todas tenemos un Salvador que nos ama de manera única e individual,
que se identifica con cada una de nuestras lágrimas,
que valida cada uno de nuestros sentimientos,
que entiende todos nuestros temores y debilidades,
que su amor no se empaña por nuestros errores,
que en nuestro momento más oscuro sale a nuestro encuentro.


Todas tenemos un Salvador que suple de manera abundante cada una de nuestras necesidades, 
que nos lleva de la mano y nos invita a descansar,
que nos infunde nuevas fuerzas,
que nos hace sentir seguras en medio de las circunstancias que intentan desestabilizarnos emocionalmente,


Todas tenemos un Salvador que nos viste de sus promesas,
que nos protege con su presencia,
que dispone un banquete de bendiciones ante nosotras,
que nos abraza con su bondad y amor,
que nos arropa con su mano soberana,
que nos abraza con su inmerecida gracia.


Sí, todas tenemos cicatrices,
todas tenemos heridas,
todas tenemos un Salvador,
todas tenemos a Jesús,
y si tenemos a Jesús, lo tenemos todo.


"Mi copa se desborda de bendiciones. Ciertamente tu bondad y tu amor inagotable me seguirán todos los días de mi vida". - Salmo 23:5-6 (NTV)

Amor y Gracia,

Sandy


viernes, septiembre 13, 2019

EN SUS BRAZOS DE GRACIA



En Su amor nuestras heridas son bordadas con hilo de gracia.




Te encontró en cadenas —incapaz de moverte, hablar, ayudarte o defenderte—. Vio belleza en ti cuando aún estabas en harapos, y no vaciló en abrazarte en tu peor momento.

Salió a tu encuentro anhelando tu regreso. Feliz de volverte a ver, emocionado de tenerte otra vez entre sus brazos.

Al principio no entendías lo que estaba sucediendo, pues esperabas su rechazo y desaprobación, pero poco a poco te perdiste en la dulzura de su mirada y en la paz que sus palabras sembraban en tu corazón.

 “Emmanuel… Emmanuel… Emmanuel”, te dijo una y otra vez —afirmando tu vida en la seguridad de su presencia, calmando la ansiedad que había en tu interior.

Con la autoridad de su voz confrontó cada uno de tus temores…

“¡Déjenla en libertad! 

Es mi hija, mi princesa perdida, y al fin la he encontrado".


La gracia va más allá de la misericordia. La misericordia le dio al hijo prodigo una segunda oportunidad. La gracia le hizo una fiesta. 


–Max Lucado


Te quedaste postrada frente a tu Salvador —el dueño de tu alma, el que te hace feliz, el que te devolvió la sonrisa, el que te hizo bailar una vez más sin vergüenza en tu mirada, sin timidez en tus pisadas.

Te tomó entre sus brazos, te besó en la mejilla, te atrajo hacia su pecho, y entre mimos y palabras de afirmación susurró a tu oído: “No te imaginas cuanto he anhelado este momento”.

Te llevó a su casa —un lugar donde siempre habías soñado estar, un refugio llamado Trono de Gracia.

Amiga, no importa que tan bajo hayas caído, la gracia, el amor y la fidelidad de Dios te sostienen tanto en días grises como en días soleados —cuando sientes no merecerlo, cuando te faltan las fuerzas para creer, cuando piensas que todo está perdido.

Descansa en su abrazo, descansa en la seguridad de su amor por ti.  

¡En su presencia tienes todo lo que necesitas y más!

Pues tú eres mi escondite; me proteges de las dificultades y me rodeas con canciones de victoria. – Salmo 32:7

Amor y gracia,

Sandy




viernes, septiembre 06, 2019

ME HABLA CLARITO



“Elige lo que Dios ha susurrado en silencio a tu corazón”. 

– Bonnie Gray



No sé si te pasa lo mismo que a mí, pero no hay cosa que me distraiga más que una película en inglés con traducción al español, principalmente si estoy familiarizada con las voces originales de los actores. ¡Qué sé yo! Se me hace que no hay armonía entre el personaje y el timbre de voz. Y ni hablar de la sincronización, a veces la boca anda por un lado y el dialogo por otro.

El otro día pensando, me vino a la mente que muchas veces nos pasa exactamente lo mismo con Dios. ¿Será que hemos aceptado su voz con doblajes que están totalmente desligados de la esencia de su carácter y la magnitud de su amor? ¿Será que hemos adoptado la idea de que Dios es seco, rígido y con poco sentido de humor?

Jesús quiere ser conocido por experiencia y no por referencia, porque si el relato está equivocado, nuestras creencias también lo estarán.

Cuantas veces no hemos juzgado por apariencia o por la opinión de otros, y terminamos diciendo: “No sabia que ‘fulana’ era tan agradable y simpática. Tenía otro concepto de ella”. De la misma manera…


No hay nada que sustituya la dulce voz de Jesús hablándonos cerquita, clarito y personalmente.



Amiga, cada instante hay un manjar preparado especialmente para ti y para mí. Jesús nos espera con brazos abiertos, lleno de gracia y compasión, para recordarnos que fuimos creadas para hablar cara a cara con Él —sin caretas ni pretensiones.

Él conoce cada detalle de nuestra historia y extiende sus brazos de amor para recordarnos que Él es bueno, que Él nos ama y que los planes que Él tiene con nosotras superan los nuestros.

La voz de Dios es firme, dulce y apacible a la vez.

La voz de Dios no condena. Sana, restaura y trae descanso.

La voz de Dios no trae confusión. Nos invita a confiar y a descansar.

Lo voz de Dios no nos pone ansiosas. Nos abraza con Su paz y nos viste de Sus promesas.

Amada amiga, Jesús te invita a conocerlo por experiencia y no por referencia —Segura en su abrazo, plantada en su amor, reposada en su fidelidad.

“Con su amor calmará todos tus temores”. -  Sofonías 3:17 (NVI)

Amor y Gracia,

Sandy




viernes, agosto 30, 2019

UN JARDÍN LLAMADO GRACIA


“Misericordia, es no recibir las cosas malas que mereces. Gracia, es recibir todas las cosas buenas que no mereces”. 

– Joseph Prince




Más allá de la religión.
Más allá de las cuatro paredes de la iglesia.
Más allá de anhelar la aprobación de Dios.
Más allá de maquillar mis heridas.
Más allá de decir “Amén”.

¡Existe un lugar!

Más allá de mis creencias.
Más allá de la opinión que tengo de mí misma.
Más allá de la opinión que los demás puedan tener de mí.
Más allá de mis expectativas y sueños abortados.

¡Existe un lugar! ¡Sí, existe un lugar!

Más allá de mis fracasos.
Más allá de mis malas decisiones.
Más allá de mi dolor.
Más allá de mis miedos.
Más allá de mis limitaciones y debilidades.

¡Existe un hermoso lugar!

Donde Dios sale a mi encuentro.
Donde Dios me abraza en mi momento más bajo.
Donde Su amor me recibe con aplausos y celebración.
Donde puedo comenzar otra vez.

Donde mi fe florece con la ternura y confianza de un niño.
Donde el miedo deja de ser un obstáculo que impide mi crecimiento.
Donde puedo ser fuerte a pesar de mi fragilidad.
Donde puedo bailar al ritmo de Sus promesas.

¡Ese lugar es real! ¡Y tú y yo somos las invitadas de honor!

Lo único que queda de nuestra parte es abrir nuestro corazón y aceptar este derroche de amor con brazos abiertos.

¡Bienvenida al jardín de Su gracia!

"De su plenitud todos hemos recibido gracia sobre gracia". – Juan 1:16 (NVI)

Amor y gracia

Sandy


viernes, agosto 23, 2019

CAZADORA DE TESOROS



Enfócate en Jesús, habla con Jesús, desahógate con Jesús, cuéntale a Jesús, explícale a Jesús, llora con Jesús, espera en Jesús, y verás como todo comienza a florecer.



¿Cuándo fue la última vez que leíste una frase que te tocó el alma? ¿Qué hiciste con ella? ¿La saboreaste y luego la olvidaste? O ¿La sembraste en tu corazón y hoy te cobijas bajo su sombra?

¿Sabes algo? Jesús es de detalles. A él le gusta conversar con nosotras, escuchar nuestras inquietudes, nuestros sueños y anhelos más profundos —esos que solo él conoce, entiende y puede hacer realidad. Y si prestamos un poquito de atención escucharemos sus susurros de amor, de sabiduría y dirección acompañándonos a través del desarrollo de nuestro día a día.

Por mucho tiempo mi relación con Dios partía desde una plataforma de obligación y búsqueda de aprobación, en vez de deleite y reposo. La carga de mí corazón era tan pesada que mi oración estaba limitada a solo tres palabras: Jesús, háblame clarito.

Puede que a los ojos humanos esta oración suene poco espiritual, pero mi desesperación era tal, que estaba negada a que mi mensaje se disipara en palabras rebuscadas y vacías. No tengo la menor duda de que Jesús se especializa en entender silencios, lágrimas, suspiros y miradas cabizbajas.


“Las cenizas, el luto y la pesadez son monedas que se pueden intercambiar en oración por la belleza, la alabanza y la alegría de Dios”. – Katherine Ruonala



Llena de esperanza, me compré una libreta con la seguridad de que mi oración sería contestada. Un versículo bíblico por aquí, una palabra de afirmación por allá, una foto en Facebook, un mensajito por WhatsApp de una amiga…una frase de un libro, un letrero en la calle, el estribillo de una canción, en fin, Dios es tan creativo que nos habla a través de todo —lo único que tenemos que hacer es creer y abrir los ojos del alma.

La oración que comenzó con tres palabras, hoy se ha transformado en una pequeña biblioteca que queda como legado para mis hijas de la fidelidad y la paciencia que Dios ha tenido conmigo y continúa teniendo.

Amiga, Jesús te invita a cazar esos tesoros que diariamente son arrojados en tu dirección para fortalecerte, transformarte, bendecirte y llenar tu corazón de alegría y significado.

¡Acércate con confianza al trono de la gracia y encontrarás los tesoros que tanto anhelas!

Jesús te ama, Jesús te escucha, Jesús te habla. 

Te daré tesoros escondidos en la oscuridad, riquezas secretas. Lo haré para que sepas que yo soy el Señor, Dios de Israel, el que te llama por tu nombre”. 
– Isaías 45:3 (NTV)

Amor y gracia,

Sandy



viernes, agosto 16, 2019

ESTAS AGUAS PASARÁN




“Tu necesidad más profunda se trasforma en un regalo cuando te lleva a depender de Dios”. 

– Craig Groeschel



Hace algún tiempo publiqué una foto muy bonita con el siguiente mensaje: "La vida con Jesús es divertida", pero cada vez que me encuentro con ella en mi computadora hay algo en mi interior que no encaja en su totalidad.

No sé, ahora me suena más a sticker de carro o muletilla, que a la realidad.

No porque al lado de Jesús no disfrutemos de momentos divertidos, sino porque su caminar con nosotras no se trata necesariamente de condiciones perfectas, sino de algo mucho más profundo y valioso que la idealización de un mundo color rosa —justo en medio de nuestras heridas, nuestros temores y la montaña rusa de nuestras emociones.

Es posible ser valiente, llorona, determinada, vulnerable, sensible y temerosa —todo al mismo tiempo—, sin culpa ni vergüenza. Ya que confiar en Dios es una decisión que toma un segundo hacerla y toda una vida en crecer a través de ella.


Dios nos creó dependientes de él para que seamos más que suficientes en él.



Es experimentar la autoridad de su presencia en nuestro momento más amargo, al mismo tiempo que la dulzura de su compañía dibuja sonrisas con cada una de nuestras lágrimas.

Es la grandeza de su gracia ungiendo cada herida dolorosa con bálsamo de sanidad, restauración, destino y propósito, aun en medio de sentimientos encontrados.

Es el poder de su amor que nos sorprende con bendiciones que superan nuestras expectativas, haciéndonos bailar de felicidad justo en medio de nuestras circunstancias imperfectas.

Amiga, recuerda que nuestra insuficiencia es suficiente en las manos de Dios. Puedes descansar tu mente y corazón en esta verdad. Es más, ¡Jesús te invita a hacerlo!

¡Estas aguas pasarán!  

Mientras tanto, rinde tu vulnerabilidad e incapacidad a los pies de Jesús, confirmando tu confianza, entrega y dependencia.

¡Estas aguas pasarán!   

Mientras tanto, reposa tu mente y corazón en que su gracia es suficiente y que su poder se hace fuerte en tu debilidad.

¡Estas aguas pasarán!    

“Por ese motivo padezco estos sufrimientos. Pero no me avergüenzo, porque sé en quién he creído, y estoy seguro de que tiene poder para guardar hasta aquel día lo que le he confiado”. - 2 Timoteo 1:12

Amor y gracia,

Sandy



viernes, agosto 09, 2019

AFIRMACIÓN PARA UN CORAZÓN CON MÁS PREGUNTAS QUE RESPUESTAS


“Tenemos la oportunidad de simplemente sobrevivir o de permitir que nuestros desiertos produzcan oro en nuestras vidas”. – Katherine Ruonala



Conozco esa mirada…

Déjame secar esas lágrimas… no te preocupes, no estás sola. Entiendo como te sientes, créeme que lo sé, pero existe una realidad mayor que esa avalancha de emociones que te consume.

Aunque te sientas sola, no lo estás. Tus oraciones son escuchadas, tus lágrimas son tomadas en cuenta.

En este momento te sientes atrapada en un mar de imposibilidad, pero precisamente esa es la especialidad de nuestros Dios —abrir caminos en el desierto, ríos en lugares secos, puertas que nadie puede cerrar, y crear oportunidades que superan nuestras expectativas—.

¡Absurdo! Grita tu razonamiento, y esta es la mejor parte, porque la fe camina en vía contraria a lo que tiene sentido y se burla de lo que puedes percibir con tus ojos naturales.


“Hacer oraciones que asustan significa pedir por lo imposible y creer que puede suceder”. – Lisa Bevere




Pero ¡Dios no te trajo hasta aquí para abandonarte! Dios te trajo hasta aquí para cambiar tu perspectiva, para enseñarte a bailar sobre las olas de la adversidad, para que entiendas que no es en tus propias fuerzas, sino en Su soberanía, en Su amor y en Su gracia.

Amiga, muchas veces nuestras emociones hablan más alto que nuestra fe. No pierdas la calma, Dios tiene la última palabra. Valida tus sentimientos, pero no permitas que ellos decidan por ti.

No es cuestión de como te sientes, sino en quién tienes puesta tu confianza, tu esperanza y tu fe. Dios es más grande que tus temores, que tus circunstancias, que tus carencias. Dio te ama y te trajo hasta aquí para glorificarse en tu vida. ¡Créelo!

El camino de la fe no es el más transitado, pero es el más seguro. ¡Sigue creyendo! Dios no se ha olvidado de ti.

Ofrenda tu vulnerabilidad y tus dudas a Jesús; descansa en su abrazo, en su compresión, en su amor, en sus promesas… verás como poco a poco las cargas de tu mente y corazón se disipan en el reposo que sólo encuentras en su presencia.

“Me has dado a conocer la senda de la vida; me llenarás de alegría en tu presencia, y de dicha eterna a tu derecha”. – Salmo 16:11 (NVI)

Amor y Gracia,

Sandy