viernes, agosto 16, 2019

ESTAS AGUAS PASARÁN




“Tu necesidad más profunda se trasforma en un regalo cuando te lleva a depender de Dios”. 

– Craig Groeschel



Hace algún tiempo publiqué una foto muy bonita con el siguiente mensaje: "La vida con Jesús es divertida", pero cada vez que me encuentro con ella en mi computadora hay algo en mi interior que no encaja en su totalidad.

No sé, ahora me suena más a sticker de carro o muletilla, que a la realidad.

No porque al lado de Jesús no disfrutemos de momentos divertidos, sino porque su caminar con nosotras no se trata necesariamente de condiciones perfectas, sino de algo mucho más profundo y valioso que la idealización de un mundo color rosa —justo en medio de nuestras heridas, nuestros temores y la montaña rusa de nuestras emociones.

Es posible ser valiente, llorona, determinada, vulnerable, sensible y temerosa —todo al mismo tiempo—, sin culpa ni vergüenza. Ya que confiar en Dios es una decisión que toma un segundo hacerla y toda una vida en crecer a través de ella.


Dios nos creó dependientes de él para que seamos más que suficientes en él.



Es experimentar la autoridad de su presencia en nuestro momento más amargo, al mismo tiempo que la dulzura de su compañía dibuja sonrisas con cada una de nuestras lágrimas.

Es la grandeza de su gracia ungiendo cada herida dolorosa con bálsamo de sanidad, restauración, destino y propósito, aun en medio de sentimientos encontrados.

Es el poder de su amor que nos sorprende con bendiciones que superan nuestras expectativas, haciéndonos bailar de felicidad justo en medio de nuestras circunstancias imperfectas.

Amiga, recuerda que nuestra insuficiencia es suficiente en las manos de Dios. Puedes descansar tu mente y corazón en esta verdad. Es más, ¡Jesús te invita a hacerlo!

¡Estas aguas pasarán!  

Mientras tanto, rinde tu vulnerabilidad e incapacidad a los pies de Jesús, confirmando tu confianza, entrega y dependencia.

¡Estas aguas pasarán!   

Mientras tanto, reposa tu mente y corazón en que su gracia es suficiente y que su poder se hace fuerte en tu debilidad.

¡Estas aguas pasarán!    

“Por ese motivo padezco estos sufrimientos. Pero no me avergüenzo, porque sé en quién he creído, y estoy seguro de que tiene poder para guardar hasta aquel día lo que le he confiado”. - 2 Timoteo 1:12

Amor y gracia,

Sandy



viernes, agosto 09, 2019

AFIRMACIÓN PARA UN CORAZÓN CON MÁS PREGUNTAS QUE RESPUESTAS


“Tenemos la oportunidad de simplemente sobrevivir o de permitir que nuestros desiertos produzcan oro en nuestras vidas”. – Katherine Ruonala



Conozco esa mirada…

Déjame secar esas lágrimas… no te preocupes, no estás sola. Entiendo como te sientes, créeme que lo sé, pero existe una realidad mayor que esa avalancha de emociones que te consume.

Aunque te sientas sola, no lo estás. Tus oraciones son escuchadas, tus lágrimas son tomadas en cuenta.

En este momento te sientes atrapada en un mar de imposibilidad, pero precisamente esa es la especialidad de nuestros Dios —abrir caminos en el desierto, ríos en lugares secos, puertas que nadie puede cerrar, y crear oportunidades que superan nuestras expectativas—.

¡Absurdo! Grita tu razonamiento, y esta es la mejor parte, porque la fe camina en vía contraria a lo que tiene sentido y se burla de lo que puedes percibir con tus ojos naturales.


“Hacer oraciones que asustan significa pedir por lo imposible y creer que puede suceder”. – Lisa Bevere




Pero ¡Dios no te trajo hasta aquí para abandonarte! Dios te trajo hasta aquí para cambiar tu perspectiva, para enseñarte a bailar sobre las olas de la adversidad, para que entiendas que no es en tus propias fuerzas, sino en Su soberanía, en Su amor y en Su gracia.

Amiga, muchas veces nuestras emociones hablan más alto que nuestra fe. No pierdas la calma, Dios tiene la última palabra. Valida tus sentimientos, pero no permitas que ellos decidan por ti.

No es cuestión de como te sientes, sino en quién tienes puesta tu confianza, tu esperanza y tu fe. Dios es más grande que tus temores, que tus circunstancias, que tus carencias. Dio te ama y te trajo hasta aquí para glorificarse en tu vida. ¡Créelo!

El camino de la fe no es el más transitado, pero es el más seguro. ¡Sigue creyendo! Dios no se ha olvidado de ti.

Ofrenda tu vulnerabilidad y tus dudas a Jesús; descansa en su abrazo, en su compresión, en su amor, en sus promesas… verás como poco a poco las cargas de tu mente y corazón se disipan en el reposo que sólo encuentras en su presencia.

“Me has dado a conocer la senda de la vida; me llenarás de alegría en tu presencia, y de dicha eterna a tu derecha”. – Salmo 16:11 (NVI)

Amor y Gracia,

Sandy



viernes, agosto 02, 2019

LA SILLA AL LADO DE JESÚS

“Gracia es amor que se preocupa, se inclina y rescata”. 

– John Stott



Es un lugar de honor, un privilegio, una verdadera bendición.

Hay gran curiosidad entre los presentes en saber para quien está reservada la silla, pero el anfitrión no da detalles, guarda con mucho celo el espacio a su mano derecha.

El perfeccionista cree merecerlo…

El religioso asume que se lo ha ganado…

El moralista presume su ética y exigen reconocimiento… 

Y aunque ninguna palabra fue dicha, la intención en sus corazones fue leída con fluidez y soltura. Ignoran que entre los presentes hay un experto en leer corazones, entender lágrimas y redimir lo irredimible.


No es en mi autosuficiencia, sino en mi dependencia, humildad e incapacidad cuando soy abrazada por la gracia de Dios.



Cuando llegó la hora de revelar el nombre del agraciado muchos quedaron paralizados de cólera ni en sus sueños más locos hubiera ocurrido tal desenlace. Pero Jesús siempre tiene una sorpresa debajo de su manga soberana.

Con una sonrisa rebosante de amor y una mirada exageradamente llena de paz y afirmación, cedió la silla a su derecha a quien todos conocían por sus imperfecciones, sus fracasos y faltas.

 Algunos preferían llamarla vasija rota, y fue precisamente su incapacidad de ayudarse así misma, sus heridas vergonzosas y su disfuncionalidad lo que llamó la atención de su Salvador.

En la seguridad de su amor las piezas de su rompecabezas cobraron sentido.  En su abrazo de aprobación encontró sanidad, propósito, restauración y un nuevo comienzo.

Amiga, así de extravagante es la gracia de Dios; tan grande y maravillosa que nos cuesta entenderla en nuestra limitada humanidad. Pero con su ayuda y paciencia podemos disfrutar de inmediato de esta revelación progresiva que Jesús nos ofrece gratuitamente.

Y es precisamente lo que el enemigo ha usado para hacerte sentir indigna lo que Jesús usará a tu favor para sanarte, restaurarte y restituirte.

¡Suelta la carga! ¡Su gracia es suficiente!

“Por lo tanto, es Dios quien decide tener misericordia. No depende de nuestro deseo ni de nuestro esfuerzo”. – Romanos 9:16 (NTV)

Amor y Gracia,

Sandy


viernes, julio 26, 2019

¡FLORECE!


“A veces la fe parece una negación de la realidad, pero eso es porque nos aferramos a una realidad más real que la que podemos percibir con nuestros cinco sentidos”.

 – Mark Batterson



¡Sin transición no hay transformación!

Existe un tiempo de espera entre el momento que decidimos alinearnos en la dirección de las promesas de Dios, y su cumplimiento en nuestras vidas. Algo así como una estación de espera donde muchas veces sentimos que no está pasando nada, que Dios se ha olvidado de nosotras y que nos quedamos estancadas en medio de un callejón sin salida.

El tiempo de espera no significa que Dios se ha olvidado de la promesa, sino que me está preparando para ella.

Los procesos de transición son el gimnasio de nuestra fe. Es el lugar donde recibimos revelación fresca, donde somos plantadas en su gracia y regadas con el poder de su amor.


“Crecí tanto que me hice niño de nuevo y así fue como maduré… le creí todo a Dios como un niño”. 


– Daniel Habif


Amiga, Jesús no murió en la cruz para que estés ansiosa, deprimida, temerosa, avergonzada y ahogada en la duda. ¡No! Jesús murió para vestirte de dignidad, gracia y justicia.

Así que límpiate esas lágrimas y decide validar la opinión de Dios por encima de las demás que compiten en tu cabeza.

Confiar en Dios es celebrar la promesa antes de que esta se haga realidad.

Como la novia que espera con maripositas traviesas en el estómago el día de lucir su atuendo, así mismo espera el cumplimiento de las promesas de Dios en tu vida.

Como el agricultor que siembra su semilla con la seguridad de una siega próspera y abundante… ¡Florece!

“Más bien, sin dudar ni un instante sigan el ejemplo de los que confían en Dios, porque así recibirán lo que Dios les ha prometido”. – Hebreos 6:12b (TLA)


Amor y gracia,

Sandy


viernes, julio 19, 2019

BRISITA FRESCA DE ESPERANZA


La vulnerabilidad de mis sentimientos no anula mi posición como hija de Dios ni define su estado de ánimo hacia mí. Jesús me ama, Jesús me entiende, Jesús me aprueba.



Para mi amiga que siente que su mundo está patas arriba…

Entiendo cómo te sientes. Tus sentimientos son válidos y no tienes que disculparte por ello.

Las heridas de tu corazón, las empalagosas demandas de tus razonamientos y el mal aliento de tus miedos, te han vendido la idea de que todo está perdido y que la brújula que guiaba tus pasos se hundió en el mar de tus circunstancias.

Tal parece que tus emociones decidieron ponerse de acuerdo para hacerte sentir incapaz, estancada y fracasada frente a la montaña que tienes frente a ti. Pero, permíteme recordarte que hay una verdad superior y más poderosa que la montaña rusa de tus sentimientos y los eventos que acosan tu vida:


 ¡El Dios que sostiene el universo sostiene tu vida!



Con frecuencia, la voz del desánimo habla más fuerte que el susurro y la afirmación de Jesús. No pierdas el enfoque. ¡Jesús siempre gana! ¡Jesús siempre tiene la última palabra!

Ajusta tu perspectiva a la verdad soberana de Dios, y poco a poco comenzarás a ver con tu espíritu lo que con tus ojos humanos eres incapaz de percibir. Medita en su palabra, descansa en sus promesas.

Sus susurros son tu cobija; su presencia, tu refugio seguro; su paz, tu herencia; su gracia, tu nuevo comienzo, y su amor, tu fuente inagotable de confianza y valentía.

Amiga, créeles más a las promesas de Dios que a tu estado de ánimo. Él hace camino donde no hay esperanza. Aférrate a la fe. Descansa en Jesús.

“Te abriste camino a través del mar y tu sendero atravesó las poderosas aguas, ¡una senda que nadie sabía que estaba allí!” – Salmo 77:19 (NTV)

Amor y gracia,

Sandy


viernes, julio 12, 2019

IMPERFECTA Y AMADA A LA VEZ




El mensaje de gracia es que tu historia no determina tu destino. Tus fallas no tienen que enmarcar tu futuro. 
– Rich Wilkerson Jr.



¿Cuáles son los “peros” que te impiden abrirle las heridas de tu corazón a Jesús?

Todas tenemos historias que preferimos leerlas en voz baja porque alguna vez nos hicieron sentir avergonzadas. También, tenemos heridas que han tardado más de la cuenta en cicatrizar.

Hemos aprendido a sonreír cuando nuestro corazón llora —somos expertas en maquillar nuestros temores y el anhelo de ser amadas, valoradas y aceptadas tal como somos.

Y en ese debate interno, muchas veces de manera inconsciente, ponemos a Dios al mismo nivel de nuestras experiencias dolorosas, y asumimos que Él nos va a tratar de la misma manera que otros lo han hecho.

¡Nada puede estar más lejos de la realidad! Jesús se especializa en reescribir el libreto de nuestras vidas con tinta de gracia.

La esencia de la gracia es que es un favor gratuito e inmerecido. No hay nada que podamos lograr en nuestras propias fuerzas para ganarla o merecerla.

 ¡Es un regalo de Dios!

La gracia, es aquel que nos encuentra al punto de ser apedreadas, nos defiende y nos dice: “Vete y no peques más. Yo tampoco te condeno”.

La gracia, es Jesús mismo corriendo a nuestro encuentro —en nuestro peor momento— secando cada una de nuestras lágrimas, abrazándonos con su amor, vistiéndonos de dignidad, echando la casa por la ventana celebrando nuestro regreso.


Misericordia, es no recibir las cosas malas que mereces. Gracia, es recibir todas las cosas buenas que no mereces. – Joseph Prince



Amiga, no importa la profundidad de tus heridas, la magnitud de tus fracasos, ni el acoso de sentimientos con sabor a culpa, vergüenza y condenación. La gracia de Dios está por encima de todo eso.

¡Su gracia es suficiente! ¡Su poder se perfecciona en tu debilidad!

La gracia no se razona, la gracia se recibe. Y a medida que te dejas amar por Jesús experimentarás la victoria que tanto has anhelado…poco a poco, paso a paso, disfrutando cada parte del camino, segura en sus brazos, perdidas en su mirada, cerquita de su corazón.
Eres imperfecta y aprobada a la vez.

“Y como es mediante la bondad de Dios, entonces no es por medio de buenas acciones. Pues, en ese caso, la gracia de Dios no sería lo que realmente es: gratuita e inmerecida.” 
– Romanos 11:6 (NTV)

Amor y gracia,

Sandy


viernes, julio 05, 2019

CONFESIONES DE UNA TAZA DE CAFÉ


Ora con la seguridad de que tu petición es escuchada por aquel que tiene el poder de transformar lo imposible en posible.




Querida amante del café:

Por mucho tiempo he sido tu amiga incondicional, confidente y compañera de bellos momentos.

Escucho tus silencios, tus suspiros y tus conversaciones con Jesús —incluso las que prefieres escribir en tu diario personal para que nadie escuche tus dilemas, y esos razonamientos locos que solo él puede transformar en paz y reposo.

¿Sabías que Jesús nunca se aparta de tu lado? Su presencia te acompaña a todas partes, lo que pasa es que muchas veces le crees más a tu estado de ánimo y a tus circunstancias que a sus promesas.

¿Te acuerdas cuando te dijo que con su amor calmará todos tus temores?

Tienes que ver su rostro cuando lloras en confusión y miedo. Te atrae hacia él, con dulzura te susurra al oído: “No temas, yo estoy aquí. Cuando estás consciente de mi amor por ti, el temor no tiene más remedio que huir”.


Un corazón vulnerable ante Jesús se para con firmeza y confianza frente a cualquier situación, principalmente aquellas que carecen de esperanza.



¿Te acuerdas cuando te dijo que en la tranquilidad y en la confianza está tu fortaleza?

A veces parecieras no escucharlo, pero él nunca ha dejado de hablarte con palabras de afirmación y aprobación, tejiendo con su voz un manto de paz que te conforta y te permite descansar.

Tiendo a quedarme callada y observar, pero necesitaba decirte estas cosas para que cuando tus emociones amanezcan despeinadas no dudes del amor de Jesús, de su fidelidad y de su constante presencia en tu vida.

No hay problema tan pequeño que él no quiera escuchar, ni tan grande que escape de su poder. Le encanta pasar tiempo contigo y escucharte sin filtros ni palabras rebuscadas.

Así que te animo a hacer de su compañía el momento más importante de tu día.

Con cariño,

Tu taza de café

“Con su amor calmará todos tus temores”. – Sofonías 3:17 (NTV)

Amor y gracia,

Sandy



viernes, junio 28, 2019

SANANDO, CRECIENDO, AVANZANDO…


La sanidad emocional no es un evento de un día, sino pequeños y temblorosos pasitos de fe de la mano de Jesús.



Existe belleza en los lugares rotos de nuestro corazón…

Puede que sea una afirmación difícil de digerir, principalmente, si todavía estamos sanando, soltando y cerrando capítulos.

No te disculpes por sentirte como te sientes —por tener la valentía de seguir adelante a pesar de sentirte intimidada por las luchas que rodean la vida de fe. Por aferrarte a las promesas de Dios, al mismo tiempo que tu alrededor pareciera derrumbarse. Por diariamente hacerle la guerra a pensamientos de desánimo y derrota


La oposición que tienes frente a ti es una clara indicación de que vas por el camino correcto.



¿Quién dijo que la transformación ocurre de manera linear? Sería una maravilla, pero no creo que sea la realidad. Mi experiencia se asemeja más a un garabato de un niño de preescolar o a una montaña rusa de peligro extremo. Como dice la escritora e investigadora del poder de la vulnerabilidad, Brené Brown: “La fe no es una epidural. Es una partera que está a mi lado diciendo ‘¡Puja!’. Se supone que duela”.

La buena noticia es que Jesús nunca pretendió perfección para ninguna de nosotras. Decidió llegar a nosotros a través de un árbol genealógico de personas imperfectas, para así identificarse con nuestras debilidades, con nuestras frustraciones con nuestros miedos.

Caminó nuestras calles, se sentó en nuestra mesa, escuchó nuestros silencios, secó nuestras lágrimas, sanó nuestras heridas y pagó con su propia vida el precio de nuestra libertad.

Amiga, puede que no estés donde quisieras estar; quizá tus heridas han tardado más de lo que pensaste en cicatrizar, pero de una cosa estoy segura: no estás sola, cada lágrima es tomada en cuenta, estás en el camino correcto.

 Jesús está contigo en cada parte del proceso. Los rincones dolorosos de tu corazón encuentran sanidad en su toque amoroso.

Y cuando pensamos que nada está pasando, que estamos estancadas y que Dios se ha olvidado de nosotras, es cuando más cerca estamos de ver los frutos de cada paso de fe.

No te desesperes, es normal que duela. Estás sanando, estás creciendo, estás avanzando.

“Los que buscan su ayuda estarán radiantes de alegría; ninguna sombra de vergüenza les oscurecerá el rostro”. – Salmo 34:5 (NTV)

Amor y gracia,

Sandy