viernes, septiembre 17, 2021

QUIÉRETE BONITO


“Un amor propio saludable y bien constituido partirá de un principio fundamental: Merezco todo aquello que me haga crecer como persona y ser feliz. M-e-r-e-z-c-o: pronunciado y degustado”. – Dr. Walter Riso

 

Para mi amiga que duda tanto de su valor y lo mucho que añade a las vidas de quienes la rodean...


Abre tus alas y recibe amor.   

No dudes en transformarte y volar.

Saborear el arte de quererte,

de pensar verdades hermosas de ti.

 

Descubre lo que te hace especial. 

Celebra el vibrar de todos tus sueños.

Muévete con carisma y propósito,

disfruta cada parte del proceso.

 

Libérate de las limitaciones,

de los pensamientos con mal aliento,

esos que roban tu creatividad.

 

Vive, sí, decide vivir ahora.

Sin vergüenza ni maletas pesadas.

Con pasión, libertad y valentía.

 

“Está vestida de fortaleza y dignidad, y se ríe sin temor al futuro” – Proverbios 31:25 (NTV)


Amor y gracia,


Sandy



viernes, septiembre 10, 2021

DE PICNIC CON LA ESPERANZA


 

Su amor sana, calma y devuelve sonrisas.

 

Un poquito de fe es todo lo que necesitas. Un rayito de esperanza que encienda la lamparita de tu corazón, para que veas lo mucho que vales, lo mucho que tienes y lo mucho que ofreces.                                                                        

Un mimo de tu creador es todo lo que necesitas. Palabras de afirmación y valentía que le devuelvan la visión a esos ojitos llorosos cansados de confrontar los mismos gigantes una y otra vez.

Tranquila cariño, aunque tus sentimientos estén jugando a la montaña rusa, pronto se cansarán, se irán y llegarán otros más coloridos que harán juego con tu poderosa semillita de fe.

Un pequeño recordatorio es todo lo que necesitas. Una notita mental que pinte un nuevo paisaje en el lienzo de tu corazón, y te recuerde que, una fe inquebrantable no es aquella que hace alarde de su tamaño, fuerza y autosuficiencia, sino aquella que, a pesar de sentir el aliento de la duda y el temor, decide saltar a los brazos de su creador, susurrando:                                                        

 “Mis sentimientos no tienen el poder de ahogar mi fe cuando estás conmigo. Aunque vientos contrarios salgan a mi encuentro me visto con la fidelidad de tus promesas, porque al final, mi victoria no depende de mí habilidad, sino de la tuya. Así que descanso en ti”.

Un poco de reposo es todo lo que necesitas, 

un vasito de agua fresca para tu fe sedienta,

un arcoiris de posibilidades,

un picnic con la esperanza.                                                                            

“En cambio, los que confían en el Señor encontrarán nuevas fuerzas; volarán alto, como con alas de águila. Correrán y no se cansarán; caminarán y no desmayarán”.

– Isaías 40:31 (NTV)

Amor y gracia,

Sandy


viernes, septiembre 03, 2021

SIENTE LO QUE SIENTES


 

Existen dos tipos de victoria: la que todos ven y aplauden, y la que se logra privadamente a los pies de Jesús.

 


Orar es bailar con la esperanza.

En ocasiones, acariciar las promesas de Dios con una fe imperfecta —con más peguntas que respuestas; con más susto que confianza; con menos palabras y más lágrimas.

Sin embargo, Jesús no juzga mi humanidad ni me haces sentir inadecuada.

Me escucha pacientemente. Me invita a dejar las pretensiones, a ofrendarle los rinconcitos más vulnerables de mi corazón —los que nadie comprende, los que de solo pensarlos se me hace un nudito en la garganta y comienzo a llorar.

 Siempre me trata con dignidad y misericordia.

No necesito un repertorio de palabras espirituales para ganarme su atención. Puedo llorar amargamente en su regazo, sin filtros ni libretos. Con total transparencia, sin temor al rechazo.

Me cubre con su amor. Me abraza con su gracia.

Cubre mi desnudez.

Cose mis heridas con misericordia.

No invalida mis sentimientos, haciéndome sentir que no debo sentir lo que siento. Me escucha pacientemente y tratas mis heridas con amor, gracia y respeto.

Soy escuchada, entendida y amada.

“«¡Ay, si tú me bendijeras y extendieras mi territorio! ¡Te ruego que estés conmigo en todo lo que haga, y líbrame de toda dificultad que me cause dolor!»; y Dios le concedió lo que pidió” – 1 Crónicas 4: 10 (NTV)

Amor y gracia,

Sandy

viernes, agosto 27, 2021

RESPIRA


La verdadera plenitud no es una vida carente de luchas y lágrimas, sino la valentía de un corazón humilde que se atreve a rendir sus desiertos a Jesús, y es acogido bajo el brazo protector de su gracia.

 

 

Cuando te sientas estancada en la vida.

Cuando sientas que nadie aprecia lo que haces.

Cuando eres todo para los que te rodean, pero no parece ser recíproco.

Corre a sus brazos, cuéntale tus dilemas. Llora si es necesario y no te disculpes por ello.

 

Cuando las preocupaciones de mañana te roben la alegría de hoy.

Cuando tus sueños parezcan haber perdido la brújula y comiences a dudar de su validez.

Cuando tus pensamientos parezcan mercado y tus emociones se nieguen a cooperar.

Quédate quieta. Suelta todo a sus pies; descansa tu mente y corazón en la seguridad de su abrazo.

Respira. Escucha los latidos de su corazón.  El poder sanador de su amor espanta tus miedos y restaura los callejones dolorosos de tu corazón.

 

Cuando la desesperanza te arrope y sientas deseos de llorar.

Cuando la duda haga nido en tu fe, y parezca que Dios te ha olvidado.

Cuando la confianza te abandone y la imposibilidad se ría en tu cara.

Cierra tus ojos físicos, abre los de tu interior. Respira.

 Si prestas atención, entenderás que no estás sola. Nunca lo has estado, nunca lo estarás.


¿Lo ves? Te regala su mejor sonrisa, seca con sus manos las lágrimas que cubren tus mejillas. Te mira fijamente, y te dice:

“No temas. Yo estoy aquí contigo. Yo te ayudo”.


Su amor espanta tus temores.

Su amor entiende tus heridas más profundas y las sana.

Su amor te bendice de manera abundante en medio de la imposibilidad humana.

Respira.

“Tú me enseñaste a vivir como a ti te gusta. ¡En tu presencia soy muy feliz!

¡A tu lado soy siempre dichoso!” – Salmo 16:11 (TLA)

Amor y Gracia

Sandy

viernes, agosto 20, 2021

CÓMO COMENZAR UN DIARIO DE ORACIÓN USANDO LA LECTIO DIVINA


 

Nada como procesar nuestras emociones en la presencia de Dios.

 

¿Cuántas veces has deseado comenzar un diario de oración y has dejado escapar la idea por aquello de que suena complicado?

 

Permíteme invitarte a darle una nueva oportunidad a esta maravillosa iniciativa a través de la Lectio Divina o Lectura Divina, una antigua práctica monástica que sigue manteniendo su esencia, frescura y efectividad.

¿Has escuchado hablar sobre ella?

Aunque su origen era desconocido para mi hasta hace poco, llevo más de una década practicándola por pura intuición, sin embargo, en la actualidad lo hago de manera consciente, intencional y disciplinada.

Más que una práctica es una manera sencilla y orgánica de conversar con Dios a través de su Palabra.

Son cuatro los puntos que componen la Lectio Divina:

1.         Lee

2.         Medita

3.         Ora

4.         Contempla

 

Lee: lee lentamente el pasaje bíblico seleccionado.

Sugiero un pasaje en la Biblia que se adapte a las circunstancias presentes que rodean tu vida

Por ejemplo: Si te sientes ansiosa y preocupada, elige versos basados en esa verdad. En Pinterest puedes encontrar listados de versículos de acuerdo a tu necesidad.

 

Medita: Reflexiona en lo leído.

¿Qué Dios me está diciendo a través de su Palabra?

¿Qué verdad debo hacer mía y crecer a través de ella?

¿Qué sentimientos despierta en mí el pasaje leído? 


Ora: Habla con Jesús.

Plasma en tu libreta o diario de oración tus emociones, preocupaciones, alegrías… Puedes escribir las cosas por las que estás agradecida, expresar lo que sientes mientras esperas el cumplimiento de tus peticiones o creces a través de las promesas de Dios.

Recuerda que no necesitas impresionar a nadie con tu elocuencia y perfección. La sinceridad y transparencia de nuestro corazón es suficiente, así sea una sola palabra.  Jesús te ama, te conoce, te entiende y le encanta pasar tiempo contigo.

 Él entiende los garabatos de nuestro corazón y no nos avergüenza por ellos.

 

Contempla: Descansa en su presencia.

Descansar en Jesús es una posición de poder. Es rendir a sus pies la carga que hace pesado nuestro camino.

 Descansa en su regazo y ofrenda todo aquello que te roba la paz y te arruga el alma.


1.         Lee

2.         Medita

3.         Ora

4.         Contempla

 

¿Qué te parece?

¿Te animas a comenzar tu propio diario de oración?

Escribir sana, enfoca y relaja. Además, narra la historia de lo que Dios hace diariamente en nuestras vidas.

Es mi deseo que esta invitación a saborear las Escrituras de esta manera te acerque más a Jesús y fortalezca tus pasos de fe.

Señor, escucha mi voz por la mañana; cada mañana llevo a ti mis peticiones y quedo a la espera”. – Salmo 5:3 (NTV)

Amor y gracia

Sandy


viernes, agosto 13, 2021

SÍ, TE LO MERECES


 

Sin embargo, la realidad de mis emociones jamás debería poner en tela de Juicio el amor de Dios ni la fidelidad de sus promesas.

 

 

Sé que a veces sientes que tus sueños parecen inalcanzables.

Sé que a veces cuestionas tus talentos y sientes que no tienes mucho que ofrecer.

Sé que a veces te comparas con personas menos capacitadas que tú y te preguntas por qué han alcanzado sus metas y tú no.

Sé que a veces miras al futuro con un poco de temor y te invaden escenarios que asaltan tu confianza y encadenan tus pensamientos en un círculo vicioso de ansiedad y desesperanza.

¿Qué te digo? Yo también me he sentido igual, y muchísimo más ahora en medio de esta bendita pandemia que ha llegado a cambiarnos la coreografía de vida a todos.

¡Está de madre! Ya casi vamos para dos años en este maratón.

Yo creo que se trata de sentir lo que sentimos, y al mismo tiempo, poner nuestra fe en la superioridad y soberanía de Dios.

En la medida que conversamos honestamente con Dios de nuestros nudos mentales y emocionales, a través de la oración, y meditamos en la seguridad de sus promesas, no sólo nos vamos a sentir mejor, sino que también, vamos a desarrollar resiliencia, confianza y sentido de dirección.

Poco a poco… un día a la vez, aunque sintamos que nada está cambiando. Recuerda que, el mismo día que se siembra la semilla, no es el mismo día que crece y florece; hay un periodo necesario de transición.

Y, precisamente en ese tiempo de espera debes recordar que, te mereces correr a los brazos de Jesús y refugiarte en la seguridad de su presencia.

Te mereces desahogar tus frustraciones y llorar en su regazo sin dar explicaciones. Él entiende.

Te mereces expresar abiertamente la fragilidad de tus emociones y abrazar con gratitud y humildad su consuelo, su comprensión y su amor incondicional.

No estás sola. Jesús está contigo. Exprésale sin timidez tus garabatos internos. Él honra tu honestidad.

Es cierto que a veces te sientes en un laberinto, pero también es cierto que, mereces saber que eres amada, valiosa, aprobada, entendida y acompañada en todo momento por Dios —creador de la tierra, del cielo, del universo, de todo, todo, todo.

Sí, te lo mereces.

“¡Sé fuerte y valiente! No tengas miedo ni te desanimes, porque el Señor tu Dios está contigo dondequiera que vayas”». -Josué 1:9 ( NTV)

Amor y gracia

Sandy



viernes, agosto 06, 2021

QUERIDO JESÚS, HOY ME SIENTO…


 

Porque hablar con Dios pone todo lo demás en la perspectiva correcta.

 

 

Gracias por entender la elocuencia de mi silencio y el embrollo que cargo en mi corazón.

Gracias por salir a mi encuentro en mi momento más bajo, secar mis lágrimas y apretarme cerquita de tu pecho.

Las palabras salen sobrando. Gracias por no exigirme más de lo que puedo darte. Gracias por lo paciente que has sido conmigo.

¿Qué fuera de mí sin ti?

Jesús, estoy cansada. Cansada del bullicio de mis pensamientos, de la fragilidad de mis emociones, de la imperfección de mis circunstancias. Francamente, no me gusta este libreto, pero aquí el que manda eres tú, y nunca me has fallado.

Estoy cansada de los consejos insípidos, de las opiniones irrelevantes, de las expectativas que los demás ponen sobre mis hombros sin tomar en consideración mi desgaste emocional.

Hazme empática al dolor ajeno. Dame palabras de sabiduría y consuelo.

Te ofrendo mi vulnerabilidad, los rinconcitos dolorosos de mi corazón, mis miedos, mis preocupaciones y todo lo que mis lágrimas articulan mejor que mis palabras.

Si, me siento ¡blah! Gracias por entenderme y no juzgarme. Gracias por refrescar mi interior y darme cariñito. Lo necesito.

Gracias por darle vida a las piezas rotas de mi historia a través de tu favor inmerecido y tu misericordia.

Qué rico se pasa en tu compañía. Nada puede compararse a este sagrado momento donde desvisto mis heridas sin temor al rechazo.

¡Eres lo máximo!

Gracias Jesús,

¡Amén!

“Él sana a los de corazón quebrantado y les venda las heridas. Cuenta las estrellas y llama a cada una por su nombre.

¡Qué grande es nuestro Señor! ¡Su poder es absoluto!  ¡Su comprensión supera todo entendimiento!” - Salmo 147:3-5 (NTV)

Amor y gracia,

Sandy


sábado, julio 31, 2021

EN LA SEGURIDAD DE SU ABRAZO


Correr a los brazos de Jesús debe ser nuestra respuesta inmediata, aunque lleguemos hechas pedazos.

 


¿Por qué se nos hace tan difícil confiarle los rinconcitos dolorosos de nuestro corazón a Jesús?

¿Será que dudamos de la fidelidad de su amor?

Muchas veces se nos hace más fácil decir “Jesús nos ama”, que decir: “Jesús me ama a mí”.

¿Por qué nos cuesta tanto abrazar nuestra identidad en Dios?

Me parece importante recordar cuantas veces sea necesario que, no necesitamos el permiso de nuestros pensamientos, ni de nuestras emociones, para saltar con libertad a los brazos de Jesús.

Justo en medio de nuestro desgaste emocional, la carga asfixiante de nuestros razonamientos y el vaivén de nuestros sentimientos, podemos dar un pasito de fe y recibir con gratitud y humildad:

Su amor incondicional,

Su gracia inmerecida,

Su perdón absoluto,

Sus promesas soberanas,

Su presencia permanente.

Un pasito de fe hoy, otro pasito de fe mañana… soltando un poquito hoy, soltando otro poquito mañana. Sin desesperarnos, cooperando con el proceso, disfrutando la provisión diaria de Jesús.

Jesús te ama. Él es más grande que la situación que intenta robarte la paz.

Si prestas atención entenderás que no estás sola. Nunca lo has estado.

Jesús está contigo —cercano, paciente, amoroso—.

¿Te atreves a refugiarte en la seguridad de su abrazo?

“Así que acerquémonos con toda confianza al trono de la gracia de nuestro Dios. Allí recibiremos su misericordia y encontraremos la gracia que nos ayudará cuando más la necesitemos”. – Hebreos 4:16 (NTV)

Amor y Gracia,

Sandy

viernes, julio 23, 2021

SIGUE PEDALEANDO


Tres cosas la mantienen de pie: Su gracia, Su presencia y el poder de la oración.



Al final, el amor y la fidelidad de Dios siempre nos hacen salir adelante.

Podemos marinar nuestros pensamientos en esta gran verdad, aunque nuestras circunstancias estén patas arriba y nos sintamos ¡blah!

Jesús entiende. Él no es ajeno a nuestra humanidad, ni nos exige más de lo que podemos hacer.

Caminar en fe no es negar nuestros sentimientos. Es creer que Dios está diciendo la verdad, aunque nuestras emociones insistan en pintar el peor escenario.

¿Sientes que lo que Dios te ha prometido parece ahogarse en el mar de hechos visibles?

 No te rindas. Pedalea con la seguridad de que Dios siempre cumple sus promesas. Sus planes superan los nuestros, para él no hay nada imposible.

¿Sientes que la ansiedad consume tu esperanza?

 Amiga, no estás sola en este sentir. Hay circunstancias que nos ponen a comer polvo, sin embargo, la bondad y la gracia de Dios siempre nos llevan a puerto seguro… sigue pedaleando en fe, vas en la dirección correcta.

En medio de este dilema debemos tener presente que Dios nos ha dado la capacidad de elección, es decir que, no todo lo que vuela sobre mi cabeza está obligado a aterrizar en ella, y no todo lo que siento debe dictar mis acciones.

Yo sé, no es tarea fácil, pero Jesús ha prometido estar con nosotras y sostenernos en cada parte del proceso. Cada pasito de fe cuenta, aunque sean pasitos imperfectos de fe.

Y precisamente en ese proceso de transición donde hemos decidido creerle a Dios por encima de la montaña rusa que experimentamos en nuestro interior, nos hace bien meditar, confesar y actuar en estas tres verdades:


           Dios es amor.

           Dios me ama.

           Su gracia es suficiente.


¡A pedalear se ha dicho!

 Reposadas en Jesús, seguras en sus promesas, conscientes de su favor.

Poco a poco… paso a paso… un día a la vez.

Aquí no importa la velocidad, sino la dirección.

“Con paciencia esperé que el Señor me ayudara, y él se fijó en mí y oyó mi clamor.  Me sacó del foso de desesperación, del lodo y del fango. Puso mis pies sobre suelo firme y a medida que yo caminaba, me estabilizó” – Salmo 40: 1-2 (NTV)

Amor y gracia.

Sandy

viernes, julio 16, 2021

UN JARDÍN LLAMADO GRACIA


“La gracia es el favor desbordante de Dios, y siempre puedes contar con que estará disponible para obtenerla cuando la necesites”. – Oswald Chambers

 

 

Más allá de la religión.

Más allá de las cuatro paredes de la iglesia.

Más allá de mis culpas y malas decisiones.

Más allá de maquillar mis heridas.

Más allá de decir “Amén”. 


¡Existe un lugar!


Más allá de mis creencias.

Más allá de la opinión que tengo de mí misma.

Más allá de la opinión que los demás puedan tener de mí.

Más allá de mis expectativas y sueños abortados.

 

¡Existe un lugar! ¡Sí, existe un lugar!

 

Más allá de mis fracasos.

Más allá de mi ansiedad.

Más allá de mi dolor.

Más allá de mis miedos.

Más allá de mis limitaciones y debilidades.

 

¡Existe un hermoso lugar!


Donde Dios sale a mi encuentro.

Donde Dios me abraza en mi momento más bajo.

Donde su amor me recibe con aplausos y celebración.

Donde puedo comenzar otra vez.

 

Donde mi fe florece con la ternura y confianza de un niño.

Donde el miedo deja de ser un obstáculo que impide mi crecimiento.

Donde puedo ser fuerte a pesar de mi fragilidad.

Donde puedo bailar al ritmo de sus promesas.


¡Ese lugar es real!

¡Tú y yo somos las invitadas de honor!

Porque una cosa es saber que Dios quiere bendecirnos, y otra, recibir con gratitud y humildad lo que sabemos que no merecemos, lo que sin su ayuda nos fuera imposible alcanzar.

Lo único que queda de nuestra parte es abrir nuestro corazón y aceptar este derroche de amor con gratitud y humildad.

¡Bienvenida al jardín de Su gracia!

De su plenitud todos hemos recibido gracia sobre gracia”. – Juan 1:16 (NVI)

Amor y gracia

Sandy