viernes, noviembre 27, 2020

EL CAFECITO DE LA MAÑANA


Hablar con Dios es un privilegio, no una obligación.

 


Un nuevo día me saluda. Nuevas bendiciones salen a mi encuentro.

Aún con mis sentidos en pijama, abro mi corazón con gran expectativa y gratitud a las dulces sorpresas que has reservado para mí.

Me siento en el lugar de siempre; abrazo con mis dedos mi tacita de café; un bostezo se me escapa, dándole la bienvenida al primer sorbito de la mañana.

Gracias Jesús por tu compañía, por la tranquilidad del momento, por el don del silencio.

No he articulado ni una sola palabra, sin embargo, mi corazón es un libro abierto ante ti. Conoces mis anhelos, mis luchas, mis sueños, mis miedos. Siempre buscas la manera de calmar mis ansiedades y premiarme con tu susurro de gracia y afirmación.

No tengo la urgencia de presentarte mis peticiones. Prefiero disfrutar y perderme en la plenitud de tu presencia. Me añoñas como si fuera una niña chiquita. Francamente se siente bien.

Gracias Jesús. Eres tan bueno conmigo.

Entre sorbito y sorbito descanso en tu reposo. Aprecio la riqueza del momento; defiendo cada segundo en tu compañía de las distracciones que intentan asaltar mi atención. Nada se iguala a ti.

Jesús, eres mi lugar secreto, mi refugio seguro, la fuente y la esencia de mi existir.

No me cambio por nada ni por nadie. Estoy en el lugar correcto de la historiacerquita de Jesús, segura en sus brazos, disfrutando mi cafecito de la mañana.

Gracias Jesús por tus hermosos detalles.

“Me llevó a la sala del banquete, y sobre mí enarboló su bandera de amor”

 – Cantares 2:4 (NVI)


Amor y Gracia

Sandy



 

viernes, noviembre 20, 2020

PIENSA BONITO



Usa tu imaginación para dibujar en el lienzo de tu mente lo que Dios te ha prometido.

 


¡La imaginación es un regalo de Dios!               

Para que soñemos y podamos ver con los ojos de la fe lo que él ha dicho que hará en nuestras vidas

Como una pantalla en alta definición donde a través de la esperanza podemos visualizarnos libres, plenas, cumpliendo el propósito para el cual fuimos creadas.

Todo en la vida es pasajero, pero la palabra de Dios nunca cambia de parecer.

Jesús es la piedra angular donde podemos construir nuestros sueños, diseñar nuestras vidas y vivir cada día con la seguridad de que a pesar de las tormentas de que nos rodean, de su mano, siempre avanzamos, crecemos y estamos seguras.

Él es soberano, su palabra es soberana, sus promesas verdaderas.

Tú eres su hija —amada, aprobada, coronada de favor y dignidad.

Créelo, medita en esta verdad y crece a través de ella


 Si Dios lo dijo, yo lo creo. Punto final.

 

Yo creo, que por mucho tiempo le hemos permitido al miedo y a nuestras inseguridades pintar el lienzo de nuestra imaginación. Yo soy la primera en aceptar este hábito que tanto nos roba y limita.

Renovemos nuestros pensamientos en la dirección de Jesús, pintemos nuestra imaginación con sus promesas. Vivamos su Palabra, palpemos su Palabra, disfrutemos su Palabra, antes de poder percibirla con nuestros ojos naturales.

Confiar en Dios es celebrar la promesa antes de que se haga realidad. De eso se trata, de creer antes de ver.

Aceptemos la invitación de caminar de su mano en la alfombra roja celestial, luciendo nuestros tacones de fe, vestidas de gracia y dignidad; seguras de su amor y aprobación, principalmente cuando sabemos que no somos merecedoras de su favor.

Amiga, un pensamiento sana otro pensamiento. Usar nuestra imaginación para la gloria de Dios, más que una buena idea o una disciplina, es un acto de obediencia.

Debemos darle voz y pasos firmes a nuestra fe.

Una manera sencilla de conocer más sobre las promesas de Dios es a través de la Biblia, puedes usar una versión electrónica si lo prefieres. Yo soy una fiel usuaria de Pinterest porque soy muy visual, además, puedes salvar las fotos en tu celular o crear un tablero con tus promesas favoritas.

Tu imaginación es un regalo de Dios. Armonízala con su verdad, con su amor, con sus promesas.

En la medida que lo hacemos, pintamos sonrisas en el rostro de Jesús. Nuestros pasitos de fe alegran su corazón.

“En vista de todo esto, esfuércense al máximo por responder a las promesas de Dios…”

– 2 Pedro 1:5 (NTV)

Amor y Gracia,

Sandy


 


 

viernes, noviembre 13, 2020

SIMPLEMENTE AMADA

 


Jesús no te pide que cambies, te pide que le permitas abrazarte en tu condición actual. ¡Su amor se encarga del resto!

 

 

¿Qué tipo de pensamientos arrugan tu corazón?

¿Qué te preocupa?

 ¿Cuál es esa carga que hace tan pesado tu camino?

¿Qué te roba la sonrisa de tu alma?

En medio de la realidad de nuestros sentimientos reina una verdad soberana que trasciende nuestro entendimiento humano, nuestras circunstancias y todo cuanto nos rodea.

Es una verdad poderosa envuelta en simpleza e ingenuidad, quizá por eso muchas veces la pasamos por alto. No permitas que la lógica y el razonamiento te roben la esencia de su toque transformador.

¡Jesús te ama!

Sí, puedes decirlo con confianza y sin temor,  independientemente de las circunstancias que rodean tu vida en este mismo instante.

¡Jesús me ama!

Decide crecer a través de la belleza de estas tres palabras hasta que su verdad florezca en la profundidad de tu espíritu —calmando tus pensamientos, trayendo sanidad y armonía a tus emociones.

Jesús te ama en tu momento más oscuro.

Jesús te ama cuando piensas que no eres merecedora de su amor.

Jesús te ama en tus debilidades, en tus fracasos, en tus errores,

Jesús te ama en tu tristeza, en tu ansiedad.

A medida que meditas en su amor incondicional, sabiendo que no necesitas hacer absolutamente nada para merecer su amor, experimentarás la brisa de gracia y restauración que solo su aprobación puede brindarte


Vive cada día consciente del amor de Dios por ti, principalmente cuando sientes que no lo mereces.

 

Amiga, Jesús dejó el cielo para caminar tus calles, para identificarse con tu dolor, para secar tus lágrimas, para escucharte.  

Lo dejó todo para redimirte, restaurarte y bendecirte más allá de tus anhelos más secretos.

¡Puedes reposar tu corazón en esta verdad!

En su amor eres verdaderamente libre.

En su amor tus temores se desvanecen.

En su amor puedes perdonar y perdonarte.

En su amor eres abrazada con Su gracia.

En su amor tienes un nuevo comienzo.

En su amor tus sueños tienen un nuevo amanecer.

Su amor es tu fortaleza; sus promesas, tu roca inconmovible; su gracia, tu refugio seguro.

¡Eres simplemente amada!

 “Pero yo soy como el olivo verde que florece en la casa de Dios; yo confío en el gran amor de Dios eternamente y para siempre” – Salmo 52:8 (NVI)

 

Amor y Gracia,

Sandy


viernes, noviembre 06, 2020

RECEPTORA DE MILAGROS



“A veces la fe parece una negación de la realidad, pero eso es porque nos aferramos a una realidad más real que la que podemos percibir con nuestros cinco sentidos”.

– Mark Batterson

 

 

¡Me atreví a creerle!

No sé cómo explicarlo, ya que me encontraba al final de un callejón sin salida —al borde de enganchar la toalla, ahogada en mi miseria, sumergida en mi desesperación.

Por más de una década llevé la carga de mi vergonzosa enfermedad, gasté todo lo que tenía tratando de buscar sanidad, pero todo fue inútil. Socialmente, impura; físicamente, débil, y emocionalmente, aburrida, desgastada y frustrada.

¡Pero, me atreví a creerle!

Había escuchado hablar de él, que solo con su presencia, su toque o la autoridad en sus palabras, libertaba al oprimido, sanaba al enfermo e infundía sentido y plenitud. Se llama Jesús, el Hijo de Dios.

Mi espíritu sintió un frescor, un rayito de esperanza que elocuentemente me animaba a nadar en vía contraria a mis razonamientos y a la estructura social del momento.

Abracé la posibilidad de un nuevo comienzo libre de dolor, libre de vergüenza y aislamiento.

Confieso que mis pasos de fe fueron temblorosos, pero firmes. La fuerza de mi esperanza me impidió darme por vencida.

Ahora entiendo que en medio de mi dilema, mi sanidad estaba premeditada en su soberanía e infinito amor.

¡Así que me atreví a creerle!

Me dije a mi misma una y otra vez: Si logro siquiera tocar el borde de su manto, quedaré sana. 

Renové mi mente en la dirección de esta gran verdad. Me negué a ser una espectadora más. Me propuse creerle a Jesús y ser protagonista de su toque milagroso.

Frágil, un poco asustada, pero decidida a tomar posesión de aquello que era nublado a mis ojos naturales, pero visible a mi espíritu.

 Me escurrí entre la gran multitud que lo apretujaba… lo vi de espalda. A medida que trataba de acercarme a él una fuerza mayor parecía abrirme paso entre la muchedumbre… sí, toqué su ropa ¡al instante quedé libre de mi aflicción!

¡Valió la pena creerle a Jesús!

Su tierna mirada y palabras de aprobación alimentaron mi alma, le dieron sentido a mis pasos y alegría a mi corazón:

“Hija, tu fe te ha sanado. Ve en paz. Se acabó tu sufrimiento”.

Amiga, la historia de esta valiente mujer, mejor conocida en la Biblia como la Mujer del Flujo de Sangre, es una invitación abierta para que tú y yo seamos protagonistas de los dulces milagros que Dios tiene para nosotras debajo de su manga soberana.

¡Atrévete a creerle!

 “No tengas miedo; cree nada más”. – Jesús - Marcos 5:36

Amor y gracia,

Sandy

 

viernes, octubre 30, 2020

ESCUCHADA, ENTENDIDA, AMADA

 


Enfócate en Jesús, habla con Jesús, desahógate con Jesús, cuéntale a Jesús, explícale a Jesús, llora con Jesús, espera en Jesús, y poco a poco todo volverá a florecer.

 

 

Orar es bailar con la esperanza.

En ocasiones, acariciar las promesas de Dios con mi fe imperfecta ­ —con más peguntas que respuestas. Con más susto que confianza. Con menos palabras y más lágrimas.

Sin embargo, no juzgas mi humanidad ni me haces sentir inadecuada.

Me escuchas pacientemente. Me invitas a dejar las pretensiones, a ofrendarte los rinconcitos más vulnerables de mi corazón —los que nadie comprende, los que de solo pensarlos se me hace un nudito en la garganta y comienzo a llorar.

 Siempre me tratas con dignidad y misericordia.

No necesito un repertorio de palabras espirituales para ganarme tu atención. Puedo llorar amargamente en tu regazo, sin filtros ni libretos. Con total transparencia, sin temor al rechazo.

Me cubres con tu amor. Me abrazas con tu gracia.


Existen dos tipos de victoria: la que todos ven y aplauden, y la que se logra privadamente a los pies de Jesús.

 

Cubres mi desnudez.

Coses mis heridas con misericordia.

Soy escuchada, entendida y amada.


«¡Ay, si tú me bendijeras y extendieras mi territorio! ¡Te ruego que estés conmigo en todo lo que haga, y líbrame de toda dificultad que me cause dolor!»; y Dios le concedió lo que pidió 

– 1 Crónicas 4: 10 (NTV)


Amor y gracia,

Sandy




viernes, octubre 23, 2020

UN JARDÍN LLAMADO GRACIA

 

“La gracia es el favor desbordante de Dios, y siempre puedes contar con que estará disponible para obtenerla cuando la necesites”. – Oswald Chambers

 

 

Más allá de la religión.

Más allá de las cuatro paredes de la iglesia.

Más allá de anhelar la aprobación de Dios.

Más allá de maquillar mis heridas.

Más allá de decir “Amén”. 


¡Existe un lugar!


Más allá de mis creencias.

Más allá de la opinión que tengo de mí misma.

Más allá de la opinión que los demás puedan tener de mí.

Más allá de mis expectativas y sueños abortados.

 

¡Existe un lugar! ¡Sí, existe un lugar!

 

Más allá de mis fracasos.

Más allá de mis malas decisiones.

Más allá de mi dolor.

Más allá de mis miedos.

Más allá de mis limitaciones y debilidades.

 

¡Existe un hermoso lugar!


Donde Dios sale a mi encuentro.

Donde Dios me abraza en mi momento más bajo.

Donde Su amor me recibe con aplausos y celebración.

Donde puedo comenzar otra vez.

 

Donde mi fe florece con la ternura y confianza de un niño.

Donde el miedo deja de ser un obstáculo que impide mi crecimiento.

Donde puedo ser fuerte a pesar de mi fragilidad.

Donde puedo bailar al ritmo de Sus promesas.


¡Ese lugar es real!

¡Tú y yo somos las invitadas de honor!


Porque una cosa es saber que Dios quiere bendecirnos, y otra, recibir con gratitud y humildad lo que sabemos que no merecemos. Lo que sin su ayuda nos fuera imposible alcanzar.

Lo único que queda de nuestra parte es abrir nuestro corazón y aceptar este derroche de amor con brazos abiertos.


¡Bienvenida al jardín de Su gracia!


“Dios los salvó por su gracia cuando creyeron. Ustedes no tienen ningún mérito en eso; es un regalo de Dios. La salvación no es un premio por las cosas buenas que hayamos hecho, así que ninguno de nosotros puede jactarse de ser salvo”. – Efesios 2:8-9 (NTV)

Amor y gracia

Sandy

 




viernes, octubre 16, 2020

CADA LÁGRIMA ES TOMADA EN CUENTA

 


Detrás de cada mujer valiente y determinada existen circunstancias y heridas que intentaron destruirla, pero, sobre todo, una historia de Gracia que la hizo renacer.

 


Hay belleza en los lugares rotos de tu corazón. Hay belleza en tu imperfección.

Jesús usa vasijas rotas, no como su última opción, sino como su primera. Mira belleza en nuestra disfuncionalidad, porque a través de ella nos abraza con su gracia, nos revela nuestro valor y nos corona de belleza y dignidad.

 Dicho en sus propias palabras: “Yo vine a invitar a los pecadores para que regresen a Dios, no a los que se creen buenos”.

Eso no quiere decir que vamos a vivir sin medir las consecuencias para así experimentar su favor. No, de ninguna manera. Pero, Dios conociendo nuestras limitaciones humanas creó un plan de salvación muchísimo antes de que nuestra falta de sabiduría nos hiciera tomar decisiones pobres y dolorosas.

Su plan es tan perfecto que Jesús decidió venir al mundo a través de un árbol genealógico de personas imperfectas, con pasado vergonzoso, para identificarse con nuestra carencia y fragilidad.


“Los héroes en las parábolas de Jesús son los últimos, los perdidos y los más pequeños”.

-Joseph Prince

 

Me parece fascinante pensar que cuando Jesús dijo que no vino a buscar a los que se creen justos, era invitado de honor en un banquete lleno de pecadores con reputación cuestionable.

Sin embargo, su comentario no fue dirigido a ellos, sino a los líderes religiosos de la época, quienes, cegados por su justicia propia y orgullo, perdieron la oportunidad de sentarse a la mesa con el Hijo de Dios.

Amiga, no tengas miedo de compartir los rinconcitos dolorosos y vergonzosos de tu corazón con Jesús. Nuestra transparencia y fragilidad nos posicionan para su toque milagroso.

Mientras la perfección hace alarde de sus logros y autosuficiencia, la gracia florece a través de la experiencia del fracaso, de nuestra imposibilidad de ayudarnos a nosotras mismas, de nuestra total dependencia en nuestro Salvador.

¡Cada lágrima es tomada en cuenta!

La gracia rompe con todos los protocolos sociales, y nos sorprende en el pozo de nuestra miseria con palabras de perdón, sanidad, restauración y nuevos comienzos.

«El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para llevar la Buena Noticia a los pobres. Me ha enviado a proclamar que los cautivos serán liberados, que los ciegos verán, que los oprimidos serán puestos en libertad, y que ha llegado el tiempo del favor del Señor». 

– Lucas 4:18-19 (NTV)

Amor y Gracia

Sandy




viernes, octubre 09, 2020

BOTAS DE COLORES PARA DÍAS LLUVIOSOS


 

Tres cosas la mantienen de pie: Su gracia, Su presencia y el poder de la oración.

 

 

La fe no es una línea recta.

El camino de la fe tiene sus altas y bajas. Hay momentos donde nos sentimos en el tope de la montaña, listas para caminar en las promesas que Jesús ha susurrado a nuestro corazón.

Nuestra perspectiva es clara. El camino está alumbrado. Sentimos a Jesús cerquita, presente y claro en sus diálogos —primavera espiritual que refresca y anima.

Tenemos la valentía de mirar a nuestro gigante a la cara y decirle sin flaquear:  Para Dios no hay nada imposible. Si Él lo prometió, Él se encargará de hacerlo realidad en mi vida.

Sin embargo, los días grises también son parte fundamental de nuestro peregrinaje.

Su llegada tiende a confundirnos, hasta que logramos entender que es el valle donde aprendemos a escalar la montaña —fácil en teoría, más no en la práctica.

La duda se cuela tímidamente en nuestros pensamientos insinuando que “de pronto”, “que quizás”, “que probablemente”, estamos perdiendo el tiempo en creer promesas que humanamente no tienen ningún sentido.

Lo que en la luz logramos tocar y degustar a través de fe, en la oscuridad sentimos que es demasiado bueno para ser verdad.

El razonamiento y la lógica entran en acción con argumentos fundamentados y bien elaborados.

 Pero, justo en medio de ese vaivén emocional debemos recordar que no necesitamos el aplauso de nuestros sentimientos, ni la aprobación de nuestras emociones para avanzar en el camino que Jesús ha trazado para cada una de nosotras.


Se vale abrazar la vulnerabilidad y caminar en fe, aunque sea cojeando.

 

Si Dios lo prometió, descansa segura en su cumplimiento, aunque tus sentimientos te hagan sentir lo contrario.

¡No permitas que la lógica te impida saltar y refugiarte en los brazos de Jesús!

Descansa en Su amor incondicional.

Descansa en Su mano soberana.

Descansa en saber que Su respuesta a nuestra oración supera nuestras expectativas.

Y sí, si sientes que es demasiado bueno para ser verdad, lo más seguro es que estás en la presencia de las promesas de Dios. Acarícialas con tu fe.

¡Salta en los charcos de la vida con tus botas de colores! Porque lo que Dios promete, lo cumple.

“Dios tiene poder para hacer mucho más de lo que le pedimos. ¡Ni siquiera podemos imaginar lo que Dios puede hacer para ayudarnos con su poder!” – Efesios 3:20 (TLA)


Amor y Gracia,

Sandy



viernes, octubre 02, 2020

COSTURA DE AMOR

 



 

…Y cuando creo no merecerlo, tu amor sale a mi encuentro, abrazándome con gracia, mimándome con palabras de afirmación.

 


¡Jesús te ama muchísimo más de lo que tu mente humana puede procesar!

Muchas veces, hasta por instinto tratamos de encajar a Dios en nuestra humanidad. Asumimos que su amor hacia nosotras está condicionado a nuestra buena conducta —si me porto bien, me amas; si me porto mal, te enojas conmigo y me das la espalda —.

¡Nada puede estar más lejos de la realidad!

Dios te ama de manera individual y personal. Con tus defectos y virtudes, con tus errores, con tus temores, con tus debilidades, con tus razonamientos.

No hay nada en la historia de tu vida ni en tu personalidad que debilite su amor por ti.

Lo dejó muy claro en la Parábola de las Cien Ovejas —deja las noventa y nueve para buscarte y traerte segura en sus brazos.

Fue preciso en la historia del Hijo Pródigo —corre a tu encuentro, te abraza con misericordia, te viste de justicia, y para celebrar, prepara una fiesta en tu honor.

¡Así de valiosa y especial eres para Dios!


En sus manos de amor nuestras heridas son cocidas con hilo de gracia.

 

La gracia —favor gratuito e inmerecido de Dios— rompe con todos los protocolos sociales y nos sorprende en el pozo de nuestra miseria con palabras de perdón, sanidad, restauración y nuevos comienzos.

Amiga, la gracia no es para ser razonada. La gracia es para ser recibida.

No temas refugiarte en Jesús. En su humanidad se identifica con cada una de tus piezas quebradas; en su divinidad intercambia tus cenizas por su belleza.

¿Estás dispuesta a ofrendarle los rincones dolorosos de tu corazón a Jesús?

“Me llevó a la sala del banquete, y sobre mí enarboló su bandera de amor”.

– Cantares 2:4 (NVI)


Amor y gracia,

Sandy




viernes, septiembre 25, 2020

SANANDO, CRECIENDO, AVANZANDO.


 

La sanidad emocional no es un evento de un día, sino pequeños y temblorosos pasitos de fe de la mano de Jesús.

 



Existe belleza en los lugares rotos de nuestro corazón…

Puede que sea una afirmación difícil de digerir, principalmente si todavía estamos sanando, soltando y cerrando capítulos.

No te disculpes por sentirte como te sientes —por tener la valentía de seguir adelante a pesar de sentirte intimidada por las luchas que rodean la vida de fe. Por aferrarte a las promesas de Dios, al mismo tiempo que tu alrededor pareciera derrumbarse. Por diariamente hacerle la guerra a pensamientos de desánimo y derrota

 

La oposición que tienes frente a ti es una clara indicación de que vas por el camino correcto.

 

¿Quién dijo que la transformación ocurre de manera linear? Sería una maravilla, pero no creo que sea la realidad. Mi experiencia se asemeja más a un garabato de un niño de preescolar o a una montaña rusa de peligro extremo. Como dice la escritora e investigadora del poder de la vulnerabilidad, Brené Brown: “La fe no es una epidural. Es una partera que está a mi lado diciendo ‘¡Puja!’. Se supone que duela”.

La buena noticia es que Jesús nunca pretendió perfección para ninguna de nosotras. Decidió llegar a nosotros a través de un árbol genealógico de personas imperfectas, para así identificarse con nuestras debilidades, con nuestras frustraciones con nuestros miedos.

Caminó nuestras calles, se sentó en nuestra mesa, escuchó nuestros silencios, secó nuestras lágrimas, sanó nuestras heridas y pagó con su propia vida el precio de nuestra libertad.

Amiga, puede que no estés donde quisieras estar; quizá tus heridas han tardado más de lo que pensaste en cicatrizar, pero de una cosa estoy segura: no estás sola, cada lágrima es tomada en cuenta, estás en el camino correcto.

 Jesús está contigo en cada parte del proceso. Los rincones dolorosos de tu corazón encuentran sanidad en su toque amoroso.

Y cuando pensamos que nada está pasando, que estamos estancadas y que Dios se ha olvidado de nosotras, es cuando más cerca estamos de ver los frutos de cada paso de fe.

No te desesperes, es normal que duela. Estás sanando, estás creciendo, estás avanzando.

“Los que buscan su ayuda estarán radiantes de alegría; ninguna sombra de vergüenza les oscurecerá el rostro”. – Salmo 34:5 (NTV)

Amor y gracia,

Sandy