viernes, enero 08, 2010

NENA, SUELTA ESO!!


Era un día como cualquier otro en la oficina dental. La doctora recibe a su paciente con mucha amabilidad, pero nota una enorme tristeza en su rostro, así que pone a un lado los instrumentos de trabajo, haciendo un paréntesis en su congestionada agenda y decide preguntarle la razón de su desaliento, a lo cual esta responde: “Estoy muy triste por la perdida de mi hermano”. Unos segundos de silencio abrieron paso a la compasión por parte de la doctora, quien con mucha paciencia y misericordia escuchó detenidamente las expresiones de dolor y angustia que detalladamente le fueron narradas.

Repentinamente, los violines imaginarios que tocaban el “Ave María” como fondo musical a tan solemne momento, fueron abruptamente interrumpidos cuando la dentista hace la pregunta del millón: “Dígame amiga, ¿y cuando sucedió todo esto?” . La paciente le responde con lagrimas en los ojos y la voz entre cortada: “Hace diez años “.

La doctora casi se desmaya y sé de fuente oficial, que por un instante quiso que el espejo dental, que tenía en sus manos, se convirtiera en un martillo, pero recordó las frases famosas del Chapulín Colorado: “Todos mis movimientos estás fríamente calculados”, “Se aprovechan de mi nobleza”, “Lo sospeché desde un principio”.

Aunque esta historia tenga su toque de humor, la realidad es totalmente lo opuesto. Es muy triste cuando permitimos que un evento doloroso defina el resto de nuestra existencia. Esos son los famosos equipajes innecesarios que llevamos a cuesta y los que terminan haciendo nuestra vida miserable.

Hoy en día es muy común ver a las mujeres usar carteras mucho más grandes que la “Bolsa Mágica” de Félix el Gato y aunque la moda no incomoda, muchos han querido extender su uso al plano emocional.

Hay quienes llevan en sus bolsos un recuento detallado de sus mundologías dolorosas y lo peor del caso es que cada vez que se presenta la oportunidad, desempacan todo, buscando coristas que le amenicen la fiesta.Cuando alguien se opone a participar se ofenden añadiéndole a su ya pesada carga, la maleta de la conmiseración.

A todos nos llega en algún momento la época de la aflicción, pero no podemos permitir que nuestro proceso de duelo dure más tiempo de lo necesario.

Una vez escuché decir a alguien, que es imposible manejar un carro, mirando por el espejo retrovisor. Esto es muy real, porque lo más seguro es que tengamos un aparatoso accidente.

Cuando vivimos en el mar de las heridas pasadas, no solamente nos hacemos daño a nosotros mismos, sino que sembramos raíces de amargura en el corazón de aquellos que nos rodean.

Cobra ánimo en este día y decide soltar todo ese equipaje que has venido arrastrando durante tantos años y decide disfrutar el presente que Dios ha preparado para ti.


No puedes hacer nada con tu pasado, pero puedes cambiar tu futuro si decides de una vez por todas darle la oportunidad a Dios de cambiar tus circunstancias.

¡Hoy puede ser un gran día…………plantéalo así!