viernes, julio 06, 2012

¡Apto Para Cardiacos!

Foto: NM Photographie - CC


 

Hablar con Dios hace que las cosas cambien, y dejar que Dios te hable hace que tú cambies. Te hace fuerte, te hace firme, te llena de valor y determinación. – Saulo Hidalgo








¿Qué es una promesa?

Una  promesa es la expresión de la voluntad de una persona de hacer algo, y  comprometerse a cumplirlo. Pero cuando una promesa viene de parte de Dios, la cosa pasa a mayores: Es su palabra, su convenio, su compromiso, su juramento, su pacto, su voluntad para nuestras vidas y…

¡Un acto de celebración!

¡¿Qué mejor noticia que saber que Dios siempre cumple sus promesas?!
Es como despertar cada mañana con una ovación celestial, garantizándote la victoria en todas las áreas de tu vida.

Los que confían en Dios son como el monte  Sión, que nadie puede moverlo.  ¡Permanecerán para siempre! Salmo 125:1 (TLA)

Dios quiere que seas heredero absoluto de todas sus promesas. No costos, no gastos de envió; entrega directa a tu corazón, con garantía eterna.
Activa tu fe,  refresca tu espíritu -intencionalmente, a través del inefable patrimonio de La Esperanza. 

Festeja cada día  la capacidad que Dios te ha dado de liderar tu mente, voluntad y  emociones, en su dirección (voluntad de Dios a través de su palabra), para desarrollar tu potencial y alcanzar tus sueños.

Las promesas de Dios son como un cheque al portador, sólo tienes que creerlas y depositarlas en tu corazón para que estén disponibles de inmediato en el balance de tu vida.

Como canta Jean Manuel Serrat, “Hoy es un día imposible de recuperar. Un ejemplar único no lo dejes escapar.”
Cree, recibe y celebra las promesas de Dios.

 ¡Son tuyas!

Feliz Semana
Sandy