viernes, diciembre 07, 2012

3 Rutinas prácticas que tonifican tu fe

Foto: Edson Hung - Creative Commons
 
 
Fe es el pájaro que canta alegremente antes de rayar el alba.
 
 
 
 
“Muchacha, tienes que inscribirte en una clase de Zumba. ¡Eso es lo máximo! Se goza un montón, y lo mejor del caso es que estás haciendo ejercicio. ¡Chulísimo! Te la recomiendo.”
Después de escuchar tan convincente declaración, le di rienda suelta a mis pensamientos y me dije a mi misma: Ejercitar mi fe no debería ser un proceso de tristeza, queja, murmuración y preocupación. Debería ser como una sección de Zumba, donde fortalezco mis áreas débiles, sin sacrificar el gozo y la alegría que Dios me ofrece para consumo diario, independientemente de mis circunstancias.

 

La felicidad no es un accesorio de días perfectos, es la decisión de celebrar las bendiciones de Dios, llueva, truene o relampagueé.

 
Así que vestí mi alma –mente, voluntad y emociones- en ropa de aeróbicos y partí felizmente al gimnasio, donde aprendí estas rutinas de tonificación:

 

Rutina # 1  Habla con Dios

 
Exprésale tu situación en tus propias palabras. Llora si es necesario; pero lo más importante es que entiendas que Dios siempre te escucha y siempre tiene la promesa adecuada que garantiza tu victoria.

 

Puse en el Señor toda mi esperanza…se inclinó hacia mí…escuchó mi clamor…me sacó de la fosa de la muerte…me sacó del lodo y del pantano…puso mis pies sobre una roca y me plantó en terreno firme. Salmo 40 1-3 (NVI)

 

Rutina# 2 Háblale a tu montaña

 
Háblale al problema, no de la manera que te sientes, sino de lo que Dios dice que puede hacer a pesar de tus limitaciones humanas.

 

Me ha enviado a darles una corona en vez de cenizas, aceite de alegría en vez de luto, traje de fiesta en vez de desaliento. Isaías 61:3 (NVI)

 

Rutina # 3 Acción

 
La fe al igual que los músculos de nuestro cuerpo, se fortalece a medida que la ejercitamos. Si Dios ha prometido estar contigo y sostenerte en medio de la dificultad, tu deber es creer, esperar y celebrar.

 

Es fácil ver a Dios al final de la prueba, pero necesitamos aprender a verlo a través de ellas para crecer. Jesús Adrián Romero

 
¡Feliz Semana!  J
Sandy