viernes, diciembre 14, 2012

AL PIE DEL CAÑÓN



Foto: Arianne - Creative Commons
 

 
La vida de una mujer de fe es como una cebolla; cada capa tiene su sabor y cada  etapa su propósito.
 
 
 
 
En la moderna cocina de un restaurante de alta alcurnia se lucía una esplendorosa canasta de frutas, digna de ocupar la primera plana en la reconocida revista “Gourmet.”
Cada mañana, la rutina en la cesta era la misma. La banana concentrada en sus ejercicios para mantener su delgada figura; la pera toda fabulosa, orgullosa de sus delineadas caderas; la uva frente al espejo retocándose sus risos y la manzana en su baño de parafina para mantener el brillo y la suavidad en su piel.
Muy lindas por fuera, pero con poco apetito de invertir en su crecimiento personal.
Toda aquella vida glamurosa sucumbió, cuando por cosas del destino fue a parar a la cesta una cebolla, quien a pesar no ser bien recibida por las demás, estaba dispuesta a:
 
·         Expandir su visión fuera de su zona de confort.
·         Vivir por fe, no por vista.
·         Crecer en medio del cambio.
 

Aprender a verte a ti misma a través de los ojos de Dios te da la tenacidad de desprenderte de todo aquello que no es parte de su diseño original.

 
La cebolla, fue blanco de murmuraciones, chismes y críticas; pero su pasión, determinación y disciplina le ayudaron a alcanzar su propósito.

 

Moraleja

Muchas veces Dios nos saca de nuestra zona de comodidad y nos rodea de personas y circunstancias incomodas, para fortalecer nuestras áreas débiles; para manifestar  habilidades de nuestra personalidad desconocidas por nosotros mismos; para desarrollar nuestro potencial y para promover nuestra fe.

 

Estuvo bien que me hicieras sufrir porque así entendí tus enseñanzas. Para mí, ellas son de más valor que el oro y la plata.

Salmo 119:71-72 (TLA)

 
Confía en Dios y disfruta cada etapa de tu vida. Dios puede hace mayores cosas de lo que puedas pedir o imaginar. En Él todas las cosas son posibles.
 
Feliz Semana,
Sandy J