viernes, junio 06, 2014

MI MUNDO DE CABEZA Y MIS PIES SOBRE LA TIERRA



Foto: Websobmedia - Creative Commons




La diferencia entre una vida ordinaria y una extraordinaria, es la firme determinación de conquistar nuestro propósito en medio de los cantazos de la vida.







  


¿Es posible estar emocionalmente estable y feliz, a pesar de la imperfección y la locura de nuestras circunstancias?


No podía creer lo que mis ojos estaban presenciando-la furia de un huracán categoría 5, con vientos de hasta 175mph. En ese entonces, con apenas ocho años, no entendía la gravedad de lo que estaba pasando-de hecho, me parecía asombroso como la agresividad del viento podía arrastrar colchones, arboles, ollas y hojas de zinc, como si fueran de papel.

En mi casa estaba segura. Mis padres y mis tíos se divertían jugando domino a la luz de una lámpara de gas, mientras escuchaban la trayectoria de la tormenta en un receptor pequeño de pilas. 

Afuera todo estaba de cabeza, pero adentro olía a familia, a inmunidad y a quietud.


Alégrense siempre en el Señor. Insisto: ¡Alégrense!... Y la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos.


 

-Filipenses 4:4 y 7 (NVI)

 


Sabes que estás confiando en Dios, cuando tu mundo está patas arriba, pero tu corazón está  de fiesta, en un spa, o en la playa tomando el sol. Nada te roba tu paz, nadie te roba tu gozo, porque tu confianza no reposa en la fragilidad humana, ni en el poder del universo, sino en el creador del universo.

El tamaño de la tormenta importa muy poco cuando conoces la calidad del refugio que tienes.


¿Se te hace difícil confiar en Dios?


Relax… no eres la única. Aprender a confiar en Dios es un proceso que se logra poco a poco,  en la medida que permites que su amor te convenza de lo amada, cuidada, especial  y valiosa que eres para Él.

Una cosa es conocer de Dios y otra muy distinta conocer a Dios. Cuando lo conoces, descubres que no tiene cara de ogro, que no es antipático, ni guarda un record de tus faltas.

Aprendes a ver oportunidades donde otros ven lo imposible, y desarrollas la habilidad de ver más allá de tus limitaciones.


La fuerza de la tormenta revela la efectividad del ancla. Y  tu capacidad de defender tu paz y gozo en medio de los cantazos de la vida, revela la calidad de tu refugio.

 


Tu mundo puede estar de cabeza, pero tu corazón puede estar sentado en el regazo de Dios.

¡Decide confiar en Dios, aunque tu mundo esté de cabeza!


Feliz Semana,

Sandy

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