viernes, diciembre 11, 2015

LIMPIANDO MI REFRI MENTAL







 La preocupación y el razonamiento ocupan espacio en mi mente diseñado para mi reposo y mi confianza en Dios.








Ese momento donde olemos algo  podrido en la nevera y no damos píe con bola de lo que pueda ser... olemos la carne, sacamos el jamón, revisamos las verduras y no encontramos la prueba del delito. Hasta que decidimos sacarlo todo y encontramos en el lugar más insólito, un pedazo de queso, del año uno antes de Cristo…

El día que decidimos reemplazar la bombilla de la nevera que llevaba una eternidad fundida y nos percatamos del mega bombazo que teníamos sin saberlo…

Esa detonación de creatividad, donde después de despedir a todos nuestros invitados en Noche Buena, nos toca hacer maravillas para guardar toda la comida que sobró y que probablemente alcanza para alimentar a un ejército...

Cuando compramos la nevera nos ilusionamos con mantenerla tan bonita como la tenían en la tienda, con la foto de los huevos en la puerta y los vegetales coloridos en las gavetas. Todo organizadito y chulito.

. ¿Entonces?... ¡Nada! Pasó la vida, las responsabilidades, los compromisos, la falta de tiempo, y entre cosa y cosa, saturamos nuestra nevera con contenedores llenos de sobras que muchas veces terminamos desechando.

Mi intención no es darte una cátedra de cómo mantener tu refri organizado, pero creo que algo parecido pasa en nuestra mente: almacenamos y entretenemos toda clase de información, razonamientos y opiniones, que muchas veces ocupan el espacio diseñado por Dios para susurrar su amor, su fidelidad y su dirección.


La clave está en saber diferenciar las amenazas del enemigo de los susurros de Dios, y actuar consecuentemente.


 

-Steven Furtick

 


Jesús es el mismo ayer, hoy y siempre. (Hebreos 13:8) Partiendo de esa verdad, podemos asegurar y dar por sentado, que el mismo amor,  la misma misericordia, la misma gracia, la misma paciencia, la misma sanidad, la misma restauración y la misma provisión que Jesús brindó a los más vulnerables, también están disponibles para ti y para mí en este mismo instante.

Si atesoramos esta verdad de manera intencional y consistente en nuestro corazón, esos pensamientos erróneos de culpa, vergüenza, condenación, miedo, o cualquier otro que impida nuestro progreso, perderán terreno en nuestra mente, a medida que el amor, el perdón, la gracia, la aceptación y la restauración de nuestro Señor Jesús, avanza agresivamente, dándonos belleza en lugar de cenizas.


Tu responsabilidad es ser receptivo a este amor incondicional. Gratitud y confianza son tus sensores primarios.

 

-Jesús te Llama (Sarah Young)

 


Tres detalles importantes: Amor de Dios, intencionalidad y consistencia.

Amiga, nosotras amamos a Dios porque Él nos amó primero. En la medida que nos alimentamos de su amor de manera intencional y consistente —por encima de las amenazas del enemigo, los gritos de nuestros razonamientos o el sube y baja de nuestra emociones— en esa misma medida experimentáremos la victoria en nuestros pensamientos y por ende en todas las demás áreas de nuestra vida.


Nuestras palabras producen pensamientos, nuestros pensamientos producen emociones, nuestras emociones producen decisiones, nuestras decisiones producen acciones, nuestras acciones producen hábitos, nuestros hábitos producen nuestro carácter, y nuestro carácter nuestro destino.


 

-Dr. Creflo Dollar



Es tiempo de limpiar nuestra refri mental y dejar que el aroma del amor de Jesús y el arrullo de su afirmación, dirijan cada aspecto de nuestra vida.

“Es mi deseo que experimenten el amor de Cristo, aun cuando es demasiado grande para comprenderlo todo. Entonces serán completos con toda la plenitud de la vida y el poder que proviene de Dios.” – Efesios 3:19 (NTV)



Feliz Semana,

Sandy