sábado, abril 09, 2016

EL ARTE DE SEGUIR PEDALEANDO






 Cuando Godzilla parece ser un punto comparado con mi problema, Jesús me dice al oído, “No temas, recuerda que te llevo en mis brazos.”






Si sientes que lo que Dios te ha prometido parece ahogarse en el mar de hechos visibles, no te rindas… pedalea con la seguridad que Dios siempre cumple sus promesas, su perspectiva supera nuestra humanidad y  para Él nada es imposible.

Si las pruebas te llevan a la puerta de la preocupación y la ansiedad consume tu esperanza, recuerda que Dios te ha dado la capacidad de elección. … sigue pedaleando y enfócate en Jesús, Su paz llenará tu interior y no serás derrotada.

En el instante que la voz de la acusación venga a marearte con sus argumentos, deja que la sangre de Cristo se encargue del caso… pedalea querida amiga, que la culpa y la condenación se desvanecen ante la presencia de Su gracia.


En la intersección de las promesas de Dios y la grandeza de su amor por ti, encuentras la provisión perfecta de valentía y reposo que te permite seguir adelante.

 


Y mientras pierdes de vista lo que fue, y abrazas lo que Dios ha prometido que será, sigue pedaleando con determinación, tanto en días grises como en días soleados, hasta que tu deseo de avanzar  supere los fracasos y las heridas del ayer.

En el trayecto tus emociones podrán hacerte sentir que estás extraviada y que Dios se ha olvidado de ti. No le creas… sigue pedaleando, sigue creyendo, sigue reposando en Jesús. Estás justo donde Él quiere que estés, para derramar sus más ricas bendiciones sobre tu vida.


Debemos llegar a un punto donde creerle a Dios sea tan normal como respirar—principalmente cuando nuestras emociones navegan en vía contraria.

 


Y es precisamente en este proceso de transición, lleno de retos y oraciones “aparentemente no contestadas”, donde experimentamos de manera especial la manifestación del amor, la gracia, y la presencia de Jesús en nuestras vidas y en nuestras circunstancias

¡A pedalear se ha dicho! Reposadas en Jesús, enfocadas en su palabra y confiadas en sus promesas. 

Mantengamos firme la esperanza que profesamos, porque fiel es el que hizo la promesa. –Hebreos 10:23


¡Feliz Semana!

Sandy