sábado, noviembre 12, 2016

HILO DE GRACIA PARA COSTURAS DEL ALMA









A los ojos humanos tus limitaciones pueden ser vistas como pérdida total, pero en las manos de Dios son la materia prima para un futuro que supera tus anhelos más absurdos. 









Esta es la historia de Bra, un brassiere talla 38C, oriundo de Valladolid, España. Llegó a la cuidad de Nueva York en un encargo de lencería europea para una ocupada mujer de negocios. Cada día era un reto hacer su labor, pero en cuestión de días se ganó el lugar privilegiado en el cajoncillo de la ropa interior.

Los primeros meses marcharon de mil maravillas —disfrutaba observar la ciudad desde el interior de las elegantes blusas de organza y soñaba despierta cada vez que veía los legendarios escaparates de la famosa Quinta Avenida, en el corazón de Manhattan.

Pero todo cambió cuando su dueña recibió la grata noticia de su embarazo. A partir de ahí, sus turnos de trabajo fueron de veinticuatro horas sin descanso, hasta que sus cansados elásticos colapsaron y ya no pudo corresponder a las exigencias de su agitado ritmo laboral.

No hubo palabras de gratitud, mucho menos el intento de vendar sus heridas, sólo un paseo a una tienda de donaciones, donde fue abandonada a su suerte como si nunca hubiera existido.

“Siento que mi vida no tiene sentido. Mientras las cosas marchaban bien fui de gran utilidad. Nunca escuchó cuando le dije lo cansada que estaba. Ahora estoy en una tienda de donaciones —cansada, triste, con mis sueños destruidos y sin fuerzas para seguir adelante.” Fueron sus últimas palabras, segundos antes de que el reconocido diseñador Francés, Aymé Agar, la tomara en sus manos.


Mis expectativas siempre deben estar en la grandeza ilimitada de mi Dios. Nunca al nivel de mis miedos y fracasos.

 


¿Qué cómo llegó Agar ahí?... Vaya usted a saber. Lo cierto es, que pudo ver en Bra lo que nadie antes había valorado —su potencial— y estaba dispuesto a transformar ese brassiere de segunda, en una obra maestra.

Al llegar a su atelier, le mostró el boceto de su arriesgado proyecto. De inmediato contactó las mercerías más exclusivas del mercado… Entre cintas decorativas, encajes plisados, amor, paciencia, visión y por supuesto, elásticos, transformó a Bra en un elegante y encantador corsé.

Agar sonrió con satisfacción y le dijo: “para otros fuiste de poco valor, pero para mí eres mi obra maestra, Pude ver más allá de tus limitaciones e imperfecciones.”


“Con amor eterno te he amado; por eso te sigo con fidelidad.” – Jeremías 31:3

 


Bra, hoy se exhibe en el escaparate del Atelier más famoso de Francia. Es la admiración de todas las novias que pasan, pero sólo su diseñador conoce su verdadera historia.

Amiga, tú eres muchísimo más importante que un brassiere y tu padre celestial te ama más de lo que tu razonamiento humano puede comprender. En sus manos todo aquello que piensas que impide tu progreso es la materia prima para un futuro sin precedente.

Pon tu vista en algo mayor que lo que estás atravesando. ¡Pon tu mirada en Jesús!
En su amor tus heridas son cosidas con hilo de gracia.
¡Descansa tu corazón en esta verdad!


¡Feliz Semana!

Sandy