sábado, noviembre 04, 2017

PENSAMIENTOS BAJO ARRESTO



Dios me ha dado la habilidad de elegir mi diálogo interno. No todo lo que aterriza en mi mente merece mi atención.


¿Qué opinión vas a validar?

Diariamente se libra una batalla importante en nuestra mente. Por un lado, el enemigo insiste en definirnos por nuestras faltas, caídas, fracasos y malas decisiones—señala minuciosamente nuestros pecados para hacernos sentir avergonzadas e indignas del amor y el perdón de Dios.

Por otro lado, Jesús nos recuerda que nuestra verdadera identidad está en Él, no en nuestras faltas. Nos hace claro que a través de su muerte pagó el precio total de todos nuestros pecados, que llevó sobre sí mismo la penalidad de todas nuestras trasgresiones, para darnos salvación —perdón de pecados, vida eterna, sanidad espiritual, física y emocional, restauración, restitución, libertad y todas las bendiciones de acuerdo a sus riquezas en gloria.


Lo que no añade, resta. Y cualquier pensamiento que no contribuye con la opinión que Dios tiene de mí no debe ocupar espacio en mi mente.

 


No seamos pasivas con los pensamientos que rondan nuestra cabeza, ni nos traguemos el cuento de que no tenemos control sobre ellos. Jesús está de nuestra parte y Su palabra es el arma que pulveriza, aniquila y destruye todos los dardos del enemigo. ¡Es la verdad que nos libera! ¡Es la luz que guía nuestro camino!

Así que cada vez que cualquier pensamiento que contradiga la opinión de Dios intente aterrizar en nuestra cabeza le decimos:

¡Quedas bajo arresto!

Por bombardear mis emociones con misiles de culpabilidad y vergüenza por mis errores pasados. Jesús ha pagado el precio de todos mis pecados y me ha justificado a través de su preciosa sangre en la cruz del calvario.

¡Quedas bajo arresto!

Por revivir heridas del pasado y querer definirme por mis malas decisiones. No hay error tan grande, no hay herida tan profunda, no hay pecado tan vergonzoso que la sangre de Cristo no pueda redimir. Donde abundó mi pecado, sobreabundó su Gracia—favor inmerecido de Dios—.

¡Quedas bajo arresto!

Por hacerme sentir indigna del amor de Dios y del cumplimiento de sus promesas sobre mi vida, ¡Nada puede estar más lejos de la verdad!


Dios nos mira a través del sacrificio de la vida de su Hijo, y mira pureza y belleza en nosotras. -Katherine Ruonala

 



Puedes volar sobre mi cabeza, pero en el momento que intentes hacer nido en ella tratando de robar mi paz y sembrando temor, quedarás bajo arresto, porque soy hija legítima de Dios, justificada por gracia a través de Cristo Jesús.


Destruimos argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevamos cautivo todo pensamiento para que se someta a Cristo.
 – 2 Corintios 10:5


Amor y Gracia,

Sandy