viernes, abril 26, 2019

A TRAVÉS DE TU MIRADA


La mujer que abraza su identidad en Dios vive del aplauso del cielo, no de la opinión limitada del hombre



¡Eres más que la opinión que puedan tener de ti y de la que puedas tener de ti misma! 

Hace unos días vi un programa en la tele de chicas buscando el traje de novia de sus sueños. Una de las participantes decidió probarse el vestido que con tanta ilusión había recortado de una revista,

Sus ojos se iluminaron al verlo en persona, y una sonrisa cuarto menguante acompañó tan sublime momento. 

El vestido era una obra de arte que armonizaba con su figura, su belleza y personalidad. Pero el encanto se esfumó en el momento que la hermosa joven se miró al espejo y comenzó a llorar por lo gorda y fea que, según ella, lucía en el traje.

Estaba rodeada de personas que la amaban, trataban de hacerla entrar en razón, pero estaba tan arraigada en la percepción equivocada de si misma que les fue imposible.

Aunque me sorprendió muchísimo su reacción no me atreví a juzgarla, ¿acaso no hacemos nosotras lo mismo? ¿Cuántas veces preferimos validar la voz de nuestras inseguridades y razonamientos por encima del amor y la aprobación de Dios? 


Nuestra libertad emocional comienza en el instante que tomamos la valiente decisión de vernos de la manera que Dios ve, de soltar lo que Él nos pide que soltemos, y de recibir sin culpa ni cuestionamiento la gracia que nos ofrece.

 


¿Hasta cuándo vamos a cargar esas heridas que hacen tan lento nuestro caminar? ¿hasta cuando vamos a permitirle al enemigo de nuestra alma que pinte el lienzo de nuestra imaginación con la tinta de nuestros errores?

¡Jesús nos invita a vernos a través de sus ojos de amor!

¡Jesús nos invita a soltar las heridas del pasado!

¡Jesús nos invita a recibir su favor, su misericordia, su abrazo!

¡Jesús nos invita a validar su opinión por encima de todo y de todos!

Y no te sorprendas, si en el momento que des el paso de fe para tomar posesión de lo que te pertenece, tus emociones no aplaudan de inmediato tu decisión. Ten paciencia… vale más la pena vivir el dolor de la recuperación que quedarnos estancadas en el dolor de la esclavitud.

Amiga, rinde tu mente y corazón a la melodía de su dulce voz, y deja que la sinfonía de su amor sane cada herida, cada recuerdo, cada pensamiento equivocado.

A través de su mirada eres todo lo que necesitas ser para vivir cada día con propósito, alegría, paz y dignidad.

“Eres bendita porque creíste que el Señor haría lo que te dijo”. – Lucas 1:45 (NTV)

Amor y gracia,

Sandy