viernes, mayo 03, 2019

SIMPLEMENTE AMADA


Jesús no te pide que cambies. Te pide que le permitas abrazarte en tu condición actual. ¡Su amor se encarga del resto!




¿Qué tipo de pensamientos arrugan tu corazón?

¿Qué te preocupa? 

 ¿Cuál es esa carga que hace tan pesado tu camino? 

¿Qué te roba la felicidad?

En medio de la realidad de nuestros sentimientos reina una verdad soberana que trasciende nuestro entendimiento humano, nuestras circunstancias y todo cuanto nos rodea. 

Es una verdad poderosa envuelta en simpleza e ingenuidad, quizá por eso muchas veces la pasamos por alto. No permitas que la lógica y el razonamiento te roben la esencia de su toque transformador.

¡Jesús te ama!

Jesús te ama en tu momento de oscuridad, Jesús te ama cuando piensas que no eres merecedora de su amor, Jesús te ama en tu debilidad, Jesús te ama en tus fracasos, Jesús te ama en tus errores.

 Jesús te ama en tus malas decisiones, Jesús te ama en tu confusión, Jesús te ama en tu tristeza, Jesús te ama en tu ansiedad, Jesús te ama en tu depresión.

Y a medida que entiendes que no necesitas hacer absolutamente nada para merecer su amor, las murallas de tu corazón se derrumban, abriendo paso a la brisa de gracia y restauración que solo su aprobación puede brindarte.

Vive cada día consciente del amor de Dios por ti, principalmente cuando sientes que no lo mereces.


Amiga, Jesús dejó el cielo para caminar tus calles, para identificarse con tu dolor, para secar tus lágrimas, para escucharte, para defenderte de tus acusadores; para redimirte, restaurarte y bendecirte de manera sobreabundante. 

¡Puedes reposar tu corazón en esta verdad!

En Su amor eres verdaderamente libre…

En Su amor tus temores se desvanecen…

En su amor puedes perdonar y perdonarte…

En Su amor eres abrazada con Su gracia…

En Su amor tienes un nuevo comienzo...

En su amor tus sueños tienen un nuevo amanecer…

Y a medida que eres receptiva a su amor incondicional, sus promesas serán tu baluarte. Y Su gracia, tu refugio seguro.

“Pero yo soy como el olivo verde que florece en la casa de Dios; yo confío en el gran amor de Dios eternamente y para siempre” – Salmo 52:8 (NVI)

Amor y  Gracia,

Sandy