viernes, septiembre 20, 2019

BELLEZA EN MI VULNERABILIDAD



“Tu necesidad más profunda se convierte en un regalo cuando te impulsa a depender de Dios”. 

– Graig Groeschel





Todas tenemos cicatrices que cuentan historias que hubiéramos preferido evitar,
pero nadie nace con una maestría en sabiduría ni con un diplomado en perfección;
aprendemos con tropezones,
crecemos a través del fracaso,
nos hacemos fuertes levantándonos cuantas veces sea necesario hacerlo,
aunque duela, aunque nos sintamos atrapadas en arena movediza.



Todas tenemos heridas que han tardado más de la cuenta en sanar,
estancadas en sentimientos que nos intimidan, nos debilitan;
no niegues como te sientes,
valida la voz soberana que te recuerda que estás sanando,
que cada vez duele menos,
que cada pasito de fe cuenta,
que, aunque no lo creas, sí estás avanzando.


Cuando dejamos de pretender, cuando abrazamos nuestro dolor y le entregamos cada pieza quebrada a Jesús, entonces comienza nuestro proceso de sanidad.



Todas tenemos un Salvador que nos ama de manera única e individual,
que se identifica con cada una de nuestras lágrimas,
que valida cada uno de nuestros sentimientos,
que entiende todos nuestros temores y debilidades,
que su amor no se empaña por nuestros errores,
que en nuestro momento más oscuro sale a nuestro encuentro.


Todas tenemos un Salvador que suple de manera abundante cada una de nuestras necesidades, 
que nos lleva de la mano y nos invita a descansar,
que nos infunde nuevas fuerzas,
que nos hace sentir seguras en medio de las circunstancias que intentan desestabilizarnos emocionalmente,


Todas tenemos un Salvador que nos viste de sus promesas,
que nos protege con su presencia,
que dispone un banquete de bendiciones ante nosotras,
que nos abraza con su bondad y amor,
que nos arropa con su mano soberana,
que nos abraza con su inmerecida gracia.


Sí, todas tenemos cicatrices,
todas tenemos heridas,
todas tenemos un Salvador,
todas tenemos a Jesús,
y si tenemos a Jesús, lo tenemos todo.


"Mi copa se desborda de bendiciones. Ciertamente tu bondad y tu amor inagotable me seguirán todos los días de mi vida". - Salmo 23:5-6 (NTV)

Amor y Gracia,

Sandy