viernes, septiembre 24, 2021

EL MOMENTITO MÁS IMPORTANTE DEL DÍA


 

Procesa tus emociones en la presencia de Dios. Él entiende, no avergüenza.

 


¿Sabías que puedes ser tú misma en la presencia de Dios?

Aunque obvio, nos hace bien tener pendiente este valioso detalle. Nada como una conversación auténtica con Jesús.

En su compañía puedes ser, puedes sentir y puedes comunicarte, sin filtros ni pretensiones; es más, eso es lo que él verdaderamente anhela.

Jesús es paciente. Entiende que a veces nos cuesta desempacar el cajón de nuestras heridas más profundas, por temor a no ser entendidas o quizás por nuestra visión equivocada de su amor, ¿será que estamos más conscientes de nuestras faltas que de su favor inmerecido y su misericordia?

Nos invita a una plática honesta, fuera de la religión y de ideas predeterminadas. Una conversación sin libretos ni palabras rebuscadas, solo la sinceridad de un corazón hambriento de un abrazo y un beso de su amado creador.

¿Despierta gratitud? Jesús te escucha.

¿Te hace sentir ansiosa? Jesús te escucha.

¿Te da alegría? Jesús te escucha.

¿Te da temor? Jesús te escucha.

¿Te hace sonreír? Jesús te escucha.

¿Tus lágrimas hablan por ti? Jesús te escucha.

¿No sabes por dónde comenzar? No te preocupes, no eres la única. A mí me ayuda mucho escribir mis oraciones como si estuviera redactando una carta, otras veces, a través de susurros suaves como si estuviera hablando en una biblioteca. Pero, lo más importante que debes recordar es que, hablar con Dios no es cuestión de fórmulas sino de honestidad.

Jesús entiende el lenguaje de tu alma, el lenguaje de tus lágrimas y el lenguaje tus silencios.

“Amo al Señor porque escucha mi voz y mi oración que pide misericordia. Debido a que él se inclina para escuchar, ¡oraré mientras tenga aliento!” – Salmo 116:1-2

Amor y gracia,

Sandy