viernes, marzo 27, 2015

5 COSAS QUE HACEN SONREIR A DIOS


Foto: Camdillv - Creative Commons







Una mujer cuya identidad está anclada en el amor de Dios es una mujer completa.






 


No sé tú, pero uno de mis mayores debates ha sido sentirme amada por Dios. Ir a la iglesia todos los domingos, participar de estudios bíblicos, asistir a charlas de mujeres e involucrarme en actividades ministeriales, no lograron llenar ese vacio tan profunda que tenía en mi corazón.

No tenía ningún problema en decir "Dios nos ama", pero decir “Dios me ama ”, me confrontaba con el triste argumento de que Dios estaba enojado conmigo y  de que la única manera de ganar su aprobación era aferrarme a un estándar de perfección —obviamente, eso funcionó para empeorar la situación y hundirme más en mi desesperación.

Me imaginaba a Dios con cara de palo, sentado en su trono, con un bate de pelotero en la mano diciéndome cosas como:  Te amo Sandy, pero… quiero lo mejor para ti, pero… si leyeras más la Biblia… si participarás más… si fueras más espiritual… si fueras como fulana o perendanga...en fin, la bomba atómica de Hiroshima era minúscula en comparación con mis municiones internas.


¡Gracias a Dios por su paciencia y su misericordia!

En esto consiste el amor verdadero: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como sacrificio para quitar nuestros pecados.


 

1 Juan 4:10 (NTV)



Dios  estuvo a mi lado siempre, tratando de llamar mi atención, pero yo estaba tan ocupada escuchando las voces equivocadas, luchando por ganarme su aprobación que terminé más perdida que el hijo de Limber…pero Dios salió a mi encuentro, me cargó en sus brazos, vendó mis heridas, me sentó en su regazo y desde entonces sigo abriendo los tesoros de su amor por mí.

Eso no quiere decir que soy la mega diva de la espiritualidad, simplemente que la Gracia—favor inmerecido de Dios—me encontró y diariamente me viste de propósito y significado, independientemente de mis faltas e imperfecciones. Su amor no se basa en lo que hacemos o dejemos de hacer, sino en su naturaleza—Dios no sólo es amor, Dios es el amor


Pues las montañas podrán moverse y las colinas desaparecer, pero aun así mi fiel amor por ti permanecerá; mi pacto de bendición nunca será roto—dice el Señor, que tiene misericordia de ti—.


 

Isaías 54:10 (NTV)

 


Así, que en ese amor descubrí algunas cosas que hacen sonreír a Dios y llenan de alegría, paz significado nuestras vidas:


1)     Dios sonríe cuando entiendes que Él no está enojado contigo  y aceptas que Él te ama sin condiciones.


2)     Dios sonríe cuando conversas con Él sin pretensiones, ni palabras rebuscadas, sino con la sinceridad de un corazón necesitado.


3)     Dios sonríe cuando te acercas con confianza a su trono de Gracia, sin miedo al rechazo y con la completa seguridad de encontrar misericordia en abundancia para cada una de tus necesidades.


4)     Dios sonríe cuando recibes el regalo de la Cruz y aceptas su  intercambio divino—su justificación, su redención el perdón de todos tus pecados, su abundancia, su amor incondicional, a cambio de todos tus pecados, tus enfermedades, tus debilidades, tus temores y tus necesidades.


5)     Dios sonríe cuando te sientes totalmente perdonada, incondicionalmente amada, libremente aceptada y extremadamente valiosa.


Amiga, si en lo más profundo de tu corazón no te sientes merecedora de sus bendiciones y piensas que Dios está enojado contigo, es importante que sepas que ese argumento no puede estar más lejos de la verdad. Dios te ama, le gusta bendecirte, cumplir los anhelos de tu corazón y verte sonreír.


Una mujer cuya identidad está anclada en el amor de Dios es una mujer completa.


¡Suelta! ¡Confía! ¡Recibe!



Feliz Semana,

Sandy