sábado, septiembre 16, 2017

CAFÉ PARA DOS


“El problema no es la disposición o la capacidad de Dios de dar, sino más bien, nuestra capacidad de creer y recibir.”
 – Andrew Wommack


Imagínate un momento donde todos tus problemas y tristezas son reciclados a tu favor y usados como parte de una receta maravillosa diseñada por Dios especialmente para ti.

Donde tus fracasos, miedos y luchas no son más que escalones estrechos y rocosos que te llevan a la cúspide de una florida montaña llamada perspectiva.

Un instante donde el bochornoso equipaje de culpa, vergüenza y condenación desaparecen ante la presencia de quien pagó el precio por tu libertad para que vivas cada día en la plenitud de Su amor y Su gracia.

Un abrazo de esperanza, donde a medida que soleas tu alma bajo la luz de la Verdad, tus patrones de creencias equivocadas caen como escamas y tu espíritu se renueva, cobra ánimo y encuentra la pieza clave de su rompecabezas —Jesús —.



Si quiero vivir en la plenitud de Dios, debo llegar al lugar donde creer y recibir lo que Él me ofrece sea tan normal y esencial como respirar.

 


Muchas veces nos privamos de este maravilloso banquete por temor al rechazo y a la decepción. Sin darnos cuenta, archivamos el amor, la misericordia y la compasión de nuestro Dios bajo el mismo expediente de la justicia humana, y quedamos atrapadas en un círculo de derrota, tratando de lograr en nuestras propias fuerzas lo que Jesús pagó por nosotras en la cruz, para vestirnos de justicia y reescribir el libreto de nuestra historia con tinta de gracia.

La invitación está abierta, ya el anfitrión ha salido a tu encuentro para asegurarte que puedes venir tal como eres. No necesitas perfección, ni un reportorio de palabras religiosas para impresionarlo.
 


A la luz de Su amor y Su gracia no tendrás más remedio que florecer.


Cree, recibe y renueva tus pensamientos en la dirección de sus promesas y en la seguridad de su aceptación, fidelidad y amor por ti. 

¡Jesús te ama!

¡Jesús te escucha!

¡Jesús te entiende!

¡Jesús te sonríe!

¡Jesús te sostiene!

¡Mira! Yo estoy a la puerta y llamo. Si oyes mi voz y abres la puerta, yo entraré y cenaremos juntos como amigos. – Apocalipsis 3:2


Amor y gracia

Sandy