sábado, septiembre 23, 2017

PARQUEADA EN SUS PROMESAS



Jesús, que mi oración sea un reflejo de tu fidelidad, no una sombra de mis temores.

Cuando tus sentimientos naveguen en vía contraria a la verdad de Dios, confiesa lo que crees, no lo que sientes.

Me pregunté una y otra vez si estaba tomando la decisión correcta. Más que una amenaza, era una realidad —el catastrófico huracán Irma impactaría el estado de la Florida en las próximas 48 horas—.

Ver el éxodo masivo de residentes escapando de la furia de la tormenta hacia estados del norte, me hizo cuestionar la seguridad de mi casa y la de mi familia, a pesar de no encontrarnos en zona de evacuación.

Sinceramente, estaba hecha un saco de nervios, y mientras tomaba video de mi propiedad antes de la llegada de Irma, por requerimiento de la compañía de seguro en caso de una emergencia, ¡desperté! Mejor dicho, Jesús me despertó, porque la película mental que cruzaba por mi mente no era nada alentadora.


“No tengas miedo cree nada más.” - Jesús

 

Mis temores tenían fundamento, pero la esperanza que abrazó mi corazón me hacía entender que el mismo Dios que sostenía el universo era el mismo que sostenía mi vida y la de los míos, incluyendo mis mascotas y mis vecinos.

Eso no quiere decir que mis sentimientos se alinearon instantáneamente a esta verdad; por dos noches consecutivas dormimos con la alarma de tornado encendida en los celulares, y eso no fue nada divertido.

Pero así temblorosa y atemorizada me refugié en los brazos de Jesús, y a medida que descansaba en Él, comencé a ver las cosas desde otra perspectiva. Me dije a mí misma: Si ese huracán entra como categoría 5 por el centro de la Florida, mi casa y las de mis vecinos serán testimonio de que Dios existe, nos escucha y nos protege. Y si las casas se vuelan, Dios va a cuidar nuestras vidas y nos dará casas más cómodas y más bonitas. ¡Como quiera saldremos ganando!


Mientras más fuerte griten tus temores, más fuerte aférrate a los brazos de amor que te sostienen.

 


Amiga, es normal que nos sintamos tristes y vulnerables frente a todas las catástrofes que han ocurrido en estos últimos días, pero, aunque nuestro interior y circunstancias parezcan tambalear, podemos descansar en la seguridad de que la Roca que nos sostiene es inconmovible —sólida, segura, firme, fuerte e imperturbable—.

Las promesas de Dios están por encima de nuestros temores, de nuestras preocupaciones y de nuestras adversidades; ellas nos confirman que Dios quiere, que Dios puede y que Dios lo hará.

Aunque tú mundo parezca estar de cabeza, parquea tu corazón en Sus promesas. Su fidelidad es nuestro lugar seguro.

¡Los tiempos difíciles nos hacen más fuertes! 

Los que viven al amparo del Altísimo encontrarán descanso a la sombra del Todopoderoso. Declaro lo siguiente acerca del Señor: Solo él es mi refugio, mi lugar seguro; él es mi Dios y en él confío. Salmo 91:1-2
 

Amor Y gracia,

Sandy