sábado, octubre 07, 2017

VERDAD QUE SANA




Jesús, cuando descanso en la seguridad de tu amor por mí puedo ver con claridad el camino y disfrutar de tu compañía en cada parte del viaje.


¿Qué tipo de pensamientos arrugan tu corazón?

¿Qué te preocupa? 

 ¿Cuál es esa carga que hace tan pesado tu camino? 

¿Qué te roba la felicidad?

Quiero que sepas que en medio de la realidad que vivimos hay una verdad soberana que trasciende nuestro entendimiento humano, nuestras circunstancias y todo cuanto nos rodea. 

¿Quieres saber de que se trata? Bueno, primero te pido que no permitas que su simpleza te robe la bendición de experimentar su poder.

¿Sabes por qué te lo digo? Porque generalmente las verdades que transforman vienen envueltas en sencillez e ingenuidad; de pronto por eso tenemos la mala costumbre de pasarlas por alto.

Sin más preámbulo te presento La Verdad donde tu alma encuentra reposo, donde descubres tu verdadera identidad, donde tus temores se desvanecen, donde puedes construir tus sueños sin temor al fracaso: JESÚS TE AMA


Vive cada día consciente del amor de Dios por ti, principalmente cuando sientes que no lo mereces.

 


Una cosa es tener el conocimiento general de que Dios nos ama a todos, y otra muy distinta es tener la revelación de que Dios me ama a mí de manera única y personal. 

Amiga, Jesús dejó el cielo para caminar tus calles; para identificarse con tu dolor; para secar tus lágrimas; para escucharte; para defenderte de tus acusadores; para redimirte, restaurarte y bendecirte de manera sobreabundante. 

¡Puedes reposar tu corazón en esta verdad!

En Su amor eres verdaderamente libre…

En Su amor tus temores se desvanecen…

En Su amor eres abrazada con Su gracia…

En Su amor tienes un nuevo comienzo...

Y a medida que eres receptiva a ese amor incondicional y perfecto, Sus promesas serán tu baluarte, y Su gracia tu lugar seguro.

Y estoy convencido de que nada podrá jamás separarnos del amor de Dios. Ni la muerte ni la vida, ni ángeles ni demonios, ni nuestros temores de hoy ni nuestras preocupaciones de mañana. Ni siquiera los poderes del infierno pueden separarnos del amor de Dios. Ningún poder en las alturas ni en las profundidades, de hecho, nada en toda la creación podrá jamás separarnos del amor de Dios, que está revelado en Cristo Jesús nuestro Señor. 

 – Romanos 8:38-39


Amor y gracia,

Sandy